uMeten al bote a caninos por homicidio calificado
uNo tienen derecho a fianza y esperarán la sentencia, afirma la PGJDF

Por: Marisabel Guzmán.- La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal detuvo alrededor de 25 perros que deambulaban en el Cerro de la Estrella, la Delegación Ixtapalapa se quedó sin delincuentes humanos y ahora, el mejor amigo del hombre es acusado de homicidio con todas las agravantes de la ley, tras las rejas se encuentran canes de diferentes razas, color y tamaño en espera de un juicio justo, como no tienen abogado, seguramente serán los únicos delincuentes en la historia moderna de México en ser encontrados culpables sin derecho a fianza, pero además, condenados a muerte.

¡Pobres Perros! Tuvieron que estar justo al paso de la policía investigadora de la capital mexicana, en el lugar y el momento equivocado, terminaron capturados y puestos a disposición de un ministerio público que inmediatamente buscó asesoría especializada para dar cuenta que los cuatro cadáveres encontrados en un paraje de la llamada Ciudad de los Palacios fueron atacados y asesinados por una jauría de perros salvajes, que por cierto no presentan rabia, pero las autoridades insisten que incurrieron en un delito por demás violento y sin perdón.

Familiares y vecinos de los muertos insisten que debe ser una broma extemporánea por el día de los inocentes o de plano, en la PGJDF son aún más animales quienes señalan como culpables a los caninos y como lamentablemente entre burros y perros no se entienden por hablar diferente idioma, exigen a la autoridad (bueno, otra autoridad) que esclarezcan los crímenes y no se anden con el cuento que los perros se convirtieron en chacales y asesinaron a una madre, a su menor hijo y posteriormente, a dos adolescentes que tampoco aparecieron por su casa y cuyos cuerpos fueron encontrados por vecinos del lugar, quienes curiosamente no fueron atacados por la llamada jauría asesina.

En Nayarit, la violencia extrema se dejó sentir hace un par de años, quienes habitamos este lugar, llegamos a sentir miedo, frustración, enojo y tristeza al enterarnos de cada hecho sangriento ocurrido en todos los rincones de nuestra patria chica, mujeres y niños acribillados, colgados en los puentes, cuerpos desmembrados, seres humanos desollados, el retrato del horror en cada nota roja, en cada reporte de violencia, pero nunca (y me alegro) la autoridad tuvo la osadía de tratar de tomarnos el pelo a la ciudadanía, no recuerdo que ningún crimen hubiese sido achacado a jaurías de perros, a manadas de animales de corral o al chupacabras, los hechos fueron siempre aceptados como producto del crimen y la violencia organizada, la perrera municipal no tuvo que ser usada como cárcel preventiva de animales domésticos, al menos aquí los encargados de la justicia tuvieron los suficientes blanquillos para aceptar lo que era evidente: Una, que la violencia nos había alcanzado a niveles exagerados y dos, que todos los delitos fueron cometidos por delincuentes de la llamada especie homo sapiens.

Aquí, ahora, en este sexenio y en este trienio municipal las jaurías anunciaron su regreso con sin collar y sin correa, no hablo precisamente de canes violentos al acecho de atacar a quienes se les cruce en el camino, sino de una especie más peligrosa todavía, la que hace años viene mostrando afilados colmillos y enormes garras, una jauría que va más allá de lo imaginable, su ADN está compuesto por hambre de poder y desmedida ambición, de las especies que acostumbran atacar en familia y en montón, de las jaurías la más peligrosa: La clase política.

Hoy por hoy, no es necesario que quienes integramos la sociedad hagamos señalamientos contra este raro espécimen, ellos mismos se atacan, practican el canibalismo con mucha saña, es casi imposible que curen las mordidas recibidas de su propia raza, dejaron de ser animalitos de corral y pasaron de ser borregos, toros y gallos, a convertirse en una mutación más peligrosa que los coyotes y lobos, mucho más todavía que las propias hienas, entre ellos se hieren con tal rabia que resulta difícil asociarlos bajo las mismas siglas, color o corriente política, olvidaron que una vez marcharon frente al pueblo prometiendo unidad y ahora, se atacan sin piedad, a muerte, con el odio profundo y exclusivo de quienes sólo piensan en saciarse a sí mismos de vanidad y ego, de fortuna mal habida y de poder infinitoEl regreso de las jaurías ya es una realidad en Nayarit, debemos ser cautelosos, ir con cuidado, evitar un mordisco de la fiera equivocada, esquivar sus afiladas garras y en caso de querer adoptar uno de estos animalitos, recordar que no porque un lobo aúlle es feroz o lo que es lo mismo, perro que ladra no muerte, perro que ladra quiere un hueso más grande.

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