ÓSCAR VERDÍN CAMACHO
La delegada del ISSSTE Mirna Araceli Manjarrez ha impuesto un estilo cruel de administración, recurriendo incluso a los despidos de empleados con importante antigüedad.
En lo que va del año, por ejemplo, la delegación federal solicitó la renuncia de varios trabajadores de confianza, haciéndoles creer que se les pagaría la correspondiente indemnización por sus años de servicio.
Sin embargo, lo cierto es que los empleados han tenido que recurrir a demandas laborales ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 61, por despido injustificado, puesto que el ISSSTE finalmente no cumplió con la promesa inicial.
Ante esos hechos, queda claro que la intención de la delegada Mirna Araceli Manjarrez es alargar los procedimientos legales con el fin de que, cuando finalicen, corresponda a otra administración el respectivo pago económico.
Lo grave, sin embargo, es el trato que recibieron los ahora ex empleados, algunos de los cuales tuvieron más de 15 años de servicio y ahora simplemente son desechados por la institución, que tiene además la esperanza de que cometan errores en el juicio y los pierdan.
Un juicio laboral pueda durar varios meses antes de ser resuelto a favor de los trabajadores por la Junta Federal de Conciliación, pero posteriormente el ISSSTE recurriría a un amparo directo ante el Tribunal Colegiado, donde se dará otro tiempo extenso para conocerse la sentencia.
Con seguridad, la espera será de más de un año, pero por lo pronto a los ahora ex empleados salen de la institución sin un peso. Cabría mencionar que si ganan los juicios, se les deberán pagar, además de su antigüedad, los correspondientes salarios caídos y otras prestaciones de ley, como el aguinaldo.