ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-
No son naranjas con las que José Jaime Raya Castro trabaja como malabarista por la avenida Insurgentes, frente a Soriana. Utiliza tres piedras de más de un kilo de peso. Por ello debe estar atento para que las piedras no lo golpeen, o para no causar daños a los vehículos que se han detenido frente al semáforo.

José Jaime tiene 17 años y llegó a Tepic esta semana aunque su destino final es Puerto Vallarta. Su primo Moisés Aarón Raya Castro, de 20 años, dice que es lanza fuegos. Proceden de León, Guanajuato.

Ambos jóvenes relataron que en la ciudad de León las autoridades no permiten el trabajo como el que ellos realizan, a diferencia de aquí. “Allá no hay limpia brisas o lanza fuegos; nada más intenta uno ponerse en un crucero cuando va la policía y te quita. Aquí no hay problema. Yo ya había venido a trabajar cuatro veces”, indica José Jaime Raya. Para el caso de su primo, es la primera ocasión que está en Tepic.

Pero si ya la utilización de piedras representa un riesgo para los citados muchachos y los conductores y vehículos que están cerca, Moisés Aarón agrega que por la noche amarran esas piedras a pedazos de mezclilla y les prenden fuego. Así las lanzan al aire, aunque para ello utilizan guantes.

Respecto a donde viven, señalaron que una pareja les permite quedarse a dormir en el centro de Tepic.  

Durante la jornada, las monedas que reciben van a parar a una bolsa de plástico donde también hay bolillos, lo que representa un desafío para la influenza.