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22 / Octubre / 2014

Parte II

No tenía otra cosa qué hacer, solamente dar mis clases las ocho horas y Leyes en la tarde, y como las dos cosas me gustan la docencia y la declamación Y terminé las dos carreras juntas, la de Leyes y la de maestro en Lengua y Literatura. Hice los estudios profesionales de la abogacía pero me dediqué solamente a la docencia y en esta me titulé.

Para eso, el lugar donde impartía mi clase -que era Puga- siguió creciendo y llegué a mis doce horas, que son las que se cubren con tres grupos y hubo oportunidad de incrementar más las horas de declamación y de oratoria y bueno eso ya me dio digamos, algo más estable para poder cubrir mis dos estudios, el de Leyes ordinario y la Normal Superior en verano. De esa manera fue como fui haciendo carrera magisterial.

Posteriormente metí mi solicitud para ser maestro de la Escuela Normal Superior, pero no se dio la oportunidad hasta el siguiente año que es cuando me aceptan como maestro y en lugar de examen de oposición me dijo el maestro Camba Salas: tu examen va a ser en el momento que entres en el aula, ahí si logras cumplir con los requerimientos que se piden para lograr la plaza, te quedas y seguimos incrementándote.

Ahí la medida eran los alumnos ¿por qué? Porque por entonces venían a la Normal Superior maestros que ya trabajaban, y una parte de bachilleres combinado, así es que había más maestros ya, que ejercían y éramos grupitos de bachilleres, así que con lo que me había dicho el maestro Camba yo entendí eso, que eran los maestros-alumnos los que iban a darme la calificación y la aceptación como titular. Con mucha suerte cubrí los cuatro grupos y luego ya me dieron otro y otro y a fin de la semana ya tenía conjuntos completos puesto que se cuentan dos horas por grupo.

Así estaban las cosas, cuando de repente me habla el director y me dijo: Fíjate que tengo un grupo con problemas, no aceptaron al maestro que les envié y da la misma cátedra que tu estás dando, así que la vas a tener que cubrir pero con mucho cuidado porque es un conjunto fuerte, de puros maestros ya con experiencia profesional y política, entonces necesitas cuidar bien tu trabajo.

Efectivamente primero el gusto que me dio -y me lo había dicho visitándome al aula y delante de los alumnos que estaba atendiendo- así que me dije: hay que echarle ganas porque esto ya implicaba que dicho grupo lo iba a tomar en la tarde y que ya rebasaba el tiempo ordinario que se le da normalmente a los maestros, que son cuatro grupos y eso te da mucho gusto, que te tengan la confianza claro, había la necesidad de cubrir el multicitado grupo, pero tuve la suerte de que se fijaran en mí, porque había otros profesores a la mejor porque ya estaban saturados sus horarios, pero pienso que estaba haciendo bien mi trabajo y había llegado a los oídos del director que estaba funcionando.

(Continuará)