ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-
En la explanada de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), este lunes se rindió homenaje de cuerpo presente a Josué Omar Zamora Vázquez, el agente de la Policía Estatal Investigadora que falleció el sábado 23, luego de haber sido herido dos días antes durante un enfrentamiento ocurrido en la colonia Acayapan de esta ciudad.
En el transcurso de la mañana, los restos del policía fueron trasladados a la PGJ, donde un grupo de funcionarios y agentes le realizaron guardia de honor. Alrededor de la explanada se concentraron familiares del caído, el grueso de los policías, de ministerios públicos, de peritos. Ahí estuvieron el procurador General de Justicia Óscar Humberto Herrera López, y el secretario de Seguridad Pública Estatal, Fernando Carvajal Cazola.
No acudió el gobernador del estado Ney González Sánchez, ningún diputado local, tampoco algún magistrado del Tribunal Superior de Justicia, tan dados a presentarse en otros lugares.
Así, no se trató de un homenaje de Estado, sino que quedó reducido a un entorno policiaco.
Julio César Betancourt García, director de la naciente Agencia Estatal de Investigación, fue el orador oficial. Ante el micrófono, pidió a Josue Omar ir a tu nuevo destino con dignidad y cuando estés con el Creador, pídele por tus amigos y compañeros.
Betancourt García dio el pase de lista a los integrantes de la comandancia de investigación de homicidios, a la que pertenecía Josué Omar, y cuando pronunció su nombre en tres ocasiones, el resto de los agentes respondió con el grito de ¡presente! igual número de veces.
El jefe de la policía aprovechó el momento para señalar que con la creación de la Agencia Estatal de Investigación se trabajará codo con codo, sin hacer caso a la especulaciónsin hacer caso a la diatriba, para que la sociedad no reclame que detienen, dijo, a chivos expiatorios.
EL ADIÓS
Aproximadamente a las 9:40 de la mañana, escoltada por patrullas y policías en motocicleta, la carroza con el cuerpo del efectivo caído salió de la PGJ rumbo al panteón Jardines de San Juan. Había que atravesar toda la ciudad. A las 11:00 horas se efectuó la misa en la parroquia del panteón y después la sepultura. En el interior del templo fueron mostrados pañuelos blancos en señal de paz.
Familiares de Josué Omar llevaban una foto grande de su rostro en vida. Su hijo, de 11 años, permaneció junto al ataúd hasta que concluyó la sepultura.
La banda de guerra de la Procuraduría General de Justicia despidió al policía con el toque de tambor y trompeta. Por unos momentos fueron encendidas las sirenas de las patrullas, lo que aumentó el brote de las lágrimas. Familiares y amigos de Josué Omar se abrazaban entre si.
En el panteón tampoco se hicieron presentes altos funcionarios de los tres poderes, como si el policía no hubiera caído no sólo en el cumplimiento de su deber, sino durante un suceso de violencia que causó gran impacto entre los habitantes de esta ciudad, el jueves 21.Tenía 35 años de edad y 14 de haber ingresado a la corporación, donde obtuvo el cargo de subjefe de grupo.
Óscar Humberto Herrera y Fernando Carvajal, procurador General y secretario de Seguridad, fueron arropados por los directores de distintas áreas.
Herrera López omitió hacer declaraciones a los reporteros que dieron seguimiento al homenaje y sepelio del policía. Varios de ellos intentaron entrevistarlo cuando se dirigía a un vehículo tipo Suburban. El procurador aceleró el paso. Sus escoltas se encargaron de cerrar rápidamente las puertas cuando ya había subido al vehículo. Luego se alejaron del panteón.
Para entonces ya se oían las canciones de una banda de música, instalada a unos metros del sitio de la sepultura.
El jueves 21 por la noche, durante una conferencia de prensa, el procurador señaló que los dos policías estatales heridos –Josué Omar era uno de ellos- habían quedado en medio de una balacera entre dos grupos de civiles.