Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO


TEPIC.- Un juicio laboral que inició hace siete años en contra de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), por parte del esposo de una maestra universitaria fallecida, concluyó hace unas semanas con la aceptación de la casa de estudios para que él se incorpore en el lugar dejado por su pareja.

En febrero pasado, Carlos Barroso Paredes fue aceptado como maestro de la Preparatoria Uno, ubicada en la Ciudad de la Cultura, con base en una resolución dictada por la Junta Especial número Tres de la Local de Conciliación y Arbitraje, dentro del número de expediente laboral 002/2003.

La base principal del fallo es que Barroso, al ser esposo de la maestra María Graciela Esparza Rodríguez, quien murió el 25 de mayo del año 2002, le corresponde la asignación de las 19 horas de trabajo que ella tenía en la Preparatoria Uno, según se desprende de los acuerdos firmados entre la propia casa de estudios y el Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Nayarit (SPAUAN).

En caso de fallecimiento, también los hijos tienen la posibilidad de heredar la plaza de sus padres, si estos son maestros.


DETALLES DEL FALLO


De acuerdo con datos recogidos, el fallo de la Junta Especial Tres fue dictado a principios del 2009, sin embargo los abogados de la Universidad Autónoma de Nayarit interpusieron un juicio de amparo ante un Tribunal Colegiado, el cual respaldó la sentencia de la autoridad laboral, es decir, a favor del demandante.

Además de la contratación como catedrático de la Preparatoria Uno, la UAN pagó una suma económica al quejoso por diversos rubros, puesto que su contratación debió darse tan pronto lo demandó.

En el fallo respectivo, se desglosaron los puntos finales:

Se condenó a la UAN a un pago económico a favor de Carlos Barroso Paredes por concepto de gratificación de antigüedad a que se refiere la cláusula 63 en su fracción IV en relación con el inciso c) de esa misma cláusula del contrato colectivo de trabajo celebrado entre la Universidad Autónoma de Nayarit y el Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Nayarit (SPAUAN), al que pertenecía su finada esposa

Igualmente se condenó a la UAN al pago de otra cantidad, a favor de Barroso, por concepto de pago de los gastos de hospitalización, cirugía, atención médica y medicamento, de conformidad con lo que previene la cláusula 137 del referido Contrato Colectivo de Trabajo, –celebrado entre la UAN y el SPAUAN-.

La condena incluyó la entrega a Carlos Barroso Paredes de las constancias que acrediten las aportaciones al SAR e INFONAVIT, por todo el tiempo de servicios prestados por su finada esposa, como maestra universitaria.

Dice otro de los resolutivos, posiblemente el más significativo:

Se condena a la Universitaria Autónoma de Nayarit a la contratación inmediata del suscrito Carlos Barroso Paredes y por ende, la plaza como catedrático con adscripción en la escuela Preparatoria número Uno de la Universidad Autónoma de Nayarit, en la categoría de maestro hora-semana-mes, misma bajo la cual se desempeñaba su finada esposa María Graciela Esparza Rodríguez, lo anterior en cumplimiento a lo dispuesto por la cláusula 159 del Contrato Colectivo concertado entre el sindicato de maestros y la universidad.

El fallo apunta que también se debe entregar al quejoso el otorgamiento inmediato de su nombramiento como maestro de la Preparatoria Uno, además de pagarle los salarios que le corresponden como maestro, a computarse desde la fecha en que se emite la presente resolución en forma de laudo hasta el total cumplimiento del mismo, con una base salarial diaria de $127 (ciento veintisiete 00/100 M.N.).

También se exigió a la casa de estudios el pago por concepto de la parte proporcional de aguinaldo y prima vacacional, que se advierte se reclaman respecto del último año de servicios prestados, que fue hasta el 25 de mayo del año 2002, fecha en que ocurrió el fallecimiento de la titular original de los derechos María Graciela Esparza Rodríguez, con base en los 16 años y nueve meses de servicios que precisó y con una base salarial diaria de $127


ARGUMENTOS NO VÁLIDOS

Durante el prolongado litigio laboral, la UAN intentó justificar que Barroso Paredes no tenía razón en su demanda, puesto que su finada esposa si bien efectivamente brindó sus servicios como maestra de la Preparatoria Uno, lo hizo mediante contratos individuales, y no en un contrato definitivo puesto que nunca se sometió y menos aún aprobó el concurso de oposición que al efecto exige tanto el artículo 353-L de la Ley Federal del Trabajo con los artículos 17, inciso b), 47, 49 y demás relativos del reglamento anteriormente señalado y, por tanto, jamás adquirió el referido estatus (trabajadora de planta).

La Universidad Autónoma intentó acreditar que los académicos que brindan inicialmente sus servicios firman un contrato por un tiempo determinado, por lo que sólo adquieren la definitividad cuando después de haber laborado tres años se someten y aprueban el examen de oposición correspondiente

Sin embargo, los argumentos de la casa de estudios fueron rechazados tanto por la Junta Especial Tres de Conciliación y Arbitraje y, posteriormente, también por un Tribunal Colegiado, que negó el amparo.

Así pues, Carlos Barroso fue ingresado como maestro de la Preparatoria Uno, y ocupa el lugar dejado por su fallecida esposa María Graciela Esparza.

(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)