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Claudicando

Claudia Isela Hernández

06 / Enero / 2016

Ya un nuevo año llegó, con el la esperanza de un mejor rumbo para muchas cosas, tanto en la vida personal como laboral, política para otros, de negocio, etc. Sin embargo muchos tantos no tienen las ganas ni certidumbre de seguir luchando por un futuro, porque se les está acabando la vida, están enfermos o no tienen familia, no tienen hogar, son indigentes, o alguna otra cosa que tal vez muchos ni imaginamos, pero para ellos la esperanza es solo pasar un día más vivos o que llegue la muerte finalmente.
Es la triste realidad de la vida a diferencia de quienes la viven en abundancia, sanos, rodeados de lujos y olvidando o ignorando a quienes a su paso ven a estas personas a las que tal vez puedan tenderle la mano y ayuda para por lo menos darles un poco su apoyo (no limosna). Un apoyo incluso que no sea monetario pero en especie, ayuda mucho más de lo que creen a quienes valoran sinceramente una mano amigable.
Conozco a mucha gente que tiene dinero pero que tiende manos amigas al prójimo, sin desdeñarles ni fanfarronear con que ayuda. Esa gente es noble en verdad, sabe dar de corazón y conozco a muchos nobles también, que aunque no tienen dinero cuando obtienen un pedazo de pan por decirlo de alguna manera, lo comparten con personas que lo necesitan, valiosas personas en verdad.
Y bueno ahora que el anterior año casi terminó es difícil ver y saber a personas que amo y estimo enfermas, es de lo más doloroso tener que hacerse fuerte frente a enfermedades para no hacer sufrir más a quienes las padecen, sin embargo por dentro el alma se derrumba seguido al verlos no sanos, es muy doloroso. Esto es algo de lo más triste en la vida, ver sufrir y padecer a quienes quieres, no obstante, queda solo darles ánimos, alientos de fe y vida, apoyándoles en lo que más se puede, así sea.