ÓSCAR VERDÍN CAMACHO


El proceso para seleccionar a varios nuevos jueces del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) continúa bajo un esquema que impediría cualquier acción que pudiera  favorecer o perjudicar a alguno de los aspirantes.

Y es que en la revisión de los distintos exámenes no sólo participa un grupo diverso de funcionarios judiciales, entre ellos algunos magistrados, sino que se implementó un mecanismo para que nadie sepa a qué aspirante pertenece algún documento que está siendo evaluado.

Quienes aspiran a ocupar alguna de las vacantes de juez sólo son identificados con un número de folio que desconoce el comité de evaluación previamente nombrado.

De los aproximadamente 50 secretarios de acuerdos que iniciaron los cursos para llegar a ser juez, en la actualidad quedan menos de 20 con posibilidades para obtener el cargo puesto que muchos se han quedado en el camino al no acreditar las distintas evaluaciones, entre las que destacan la de resolver sentencias definitivas.

Con este método de selección, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) pretende sentar precedente para no dejar dudas sobre la transparencia ofrecida, además de que se nombrará al personal que obtenga mayores calificaciones.