Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO

Horas antes de que cayera muerto frente a la funeraria San José, en la madrugada del domingo 18, el señor Hipólito Estrada Peralta formó parte de un mariachi que durante tres horas amenizó una fiesta de cumpleaños en la colonia Amado Nervo de esta ciudad.

Poli, como le llamaban sus conocidos, tocó el bajo eléctrico, según comentó a este reportero Rogelio Covarrubias, músico que también integró el cuarteto que acudió al barrio Amado Nervo.

Nos ha dolido mucho su muerte. Todos lo conocíamos como una persona tranquila, no se metía en problemas con nadie. Tomaba poco. Tenía más de 30 años en mariachi y grupos norteños y sabía tocar muchos instrumentos, el violón, el bajo sexto, el acordeón. Últimamente tocaba en el grupo Reflejo Norteño, añadió Covarrubias, localizado al mediodía de ayer en la calle Zacatecas, donde a diario se reúnen los músicos de mariachi.

El asesinato de Estrada Peralta, de aproximadamente 55 años de edad, se registró a las 04:00 horas del domingo. Había acudido a la funeraria San José, por la avenida México casi esquina con Victoria, donde era velado el cuerpo de César Plata Quintero, cuando ocurrió un tiroteo en el que también fallecieron Humberto Rivera León y Gumaro Plata González.

El caso del señor Hipólito Estrada representa la muerte de un civil ajeno a la guerra que libran distintos grupos de la delincuencia organizada. Es un claro ejemplo de que en esta batalla nada detiene a los grupos rivales.

Su fotografía sin vida, boca abajo, con sombrero, fue divulgada por el Gobierno del Estado –que inicialmente lo identificó con el nombre de Santos N-, igual que la de los otros dos caídos y armamento asegurado.

De acuerdo con los relatos obtenidos, el cuarteto que integró Poli Estrada para amenizar en un domicilio de la colonia Amado Nervo, concluyó su intervención aproximadamente a la una de la mañana del domingo. Los músicos regresaron a la calle Zacatecas en espera de que alguien más los contratara.

Más tarde, sin trabajo ya, decidió ir a la funeraria San José, distante unos 200 metros. Y tuvo la mala fortuna de estar presente cuando se produjo la balacera. Fue alcanzado por los tiros.

Se ha sentido mucho la muerte de Poli. Era muy buen amigo. Yo lo conocí hace muchos años, como en el año 1980, recuerdo que tocaba el acordeón, agregó Emeterio Salas, músico también.

LE CANTAN EN VELORIO

Decenas de músicos de mariachi y grupos norteños son encontrados todos los días en la calle Zacatecas, entre Bravo y Amado Nervo, en restaurantes de esa zona, en los billares.

Ayer todos hablaban de Poli, cuyo cuerpo fue trasladado el domingo a su natal poblado El Cantón, al que se llega a través de Estación Yago, municipio de Santiago Ixcuintla.

Sus amigos se cooperaron para apoyar a los deudos en los gastos funerarios. Algunos acudieron al velorio, donde el grupo Los Látigos Norteños cantó los temas favoritos del ahora difunto. Fue sepultado ayer por la tarde.

(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)