Bandas criminales utilizan las redes sociales para enganchar a jovencitas y explotarlas sexualmente; piden que computadoras no estén en recámaras de menores de edad y que los padres verifiquen con quiénes tienen contacto.

Por Óscar Verdín Camacho


Los padres de la hermosa joven estaban felices. Casi no salía de la casa, era buena estudiante, a grado tal –creían- que las cinco horas en promedio que se la pasaba todos los días frente a la computadora, encerrada en su recámara, se debían a que buscaba mejorar sus calificaciones.

Nada más lejos de la realidad.

La muchacha había sido cautivada por el rostro de un galán, joven como ella, que la contactó vía Internet. Poco a poco la fue cautivando hasta que logró su propósito: frente a una cámara adherida a la computadora, la joven empezó a desnudarse, únicamente para él, creía.

Lo hizo en varias ocasiones. Incluso recibió pagos en depósitos bancarios. El desconocido prometía verla próximamente, pero vivía lejos, se justificaba.

Un día ella se negó a continuar. Entonces él mostró su verdadero rostro: amenazó con hacerle daño y matar a su familia. Conocía su identidad, su domicilio, sus datos personales.

La muchacha vivió atormentada hasta que finalmente puso en alerta a sus padres. El caso lo conoció la Policía Federal, cuya área especializada en la materia, desarticuló una banda de delincuentes involucrada en la trata de personas.

La anterior historia fue expuesta durante un congreso internacional, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dentro de la campaña Corazón Azul, que tuvo lugar los días 15 y 16 de abril en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER).

El relato lo ofrece Luis Eduardo Jiménez Agraz, director de Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE), que asistió a esos trabajos.

De acuerdo con el funcionario, que se basa en la información proporcionada, la trata de personas se ha convertido en uno de los delitos que más ganancias económicas deja a la delincuencia organizada en todo el mundo.

Con el ejemplo ya presentado, dice que uno de los consejos simples que se les dio, y que se debe adoptar en toda familia, es que la computadora debe estar en un área común de la casa, no en recámaras de los hijos –mucho menos si son menores de edad-, para que los adultos verifiquen con quiénes mantienen contacto a través de Internet.

Jiménez Agraz explica que los conferencistas, que cuentan con importantes cargos en sus respectivos países –España, Francia, Estados Unidos, México, entre otros-, detallaron las acciones de atención a víctimas que desarrolla cada Estado, sin embargo se aceptó que había fallas en la prevención del delito.

Peor, además, fue el mencionar situaciones gravísimas que se presentan en algunos países, de Asia en especial, donde es imposible que los gobiernos no se den cuenta de lo que ocurre en esa materia, donde la explotación sexual de niños y adolescentes es profunda.

Aquí, advierte Luis Eduardo Jiménez, la interrogante que surge es la responsabilidad que recae en negocios lícitos, pero que de forma directa se relacionan con esas bandas. Por ejemplo los hoteles, las agencias de viajes, las aerolíneas, que callan para proteger sus negocios.

Y es que a nadie es extraño que parte de los compradores de esas víctimas, son gente con mucho poder adquisitivo, que en sus lugares donde residen tienen un perfil social y económico intachable. No estamos hablando únicamente del cuate que va y engancha a una jovencita y se la lleva a trabajar a un prostíbulo.


GANCHO EN OFERTAS DE TRABAJO


Durante las conferencias, fue advertida la problemática que enfrentan países del ex bloque socialista, muchas de cuyas mujeres jóvenes han sido llevadas a otras naciones con el engaño de que únicamente serían damas de compañía o con supuestas oportunidades de trabajo que resultan falsas.

Sin embargo, una vez que ingresan a otro país, a las jóvenes se les retiran sus documentos migratorios e inicia su explotación, casi siempre sexual. Si se resisten son objeto de golpizas. Son cadenas internacionales sobre la trata de personas. Nadie va pagar dinero de más por el trabajo que tú hagas.

Aquí, alerta el funcionario, se debe poner cuidado al aspecto citado: las ofertas de trabajo, sobre todo cuando se trata de lugares alejados y si se piden, entre los requisitos, edades jóvenes y buena presentación para trabajos de modelo, así como ganchos de que ganarán mucho dinero, pero no se explica haciendo qué.

Si te van a contratar por 20 mil pesos diarios, ese simple hecho indica que hay algo más de fondo, pero la trata de personas no es sólo para la prostitución velada, incluso para la servidumbre; jovencitas que vienen de zonas rurales, indígenas, donde la patrona no las deja salir y prácticamente las tienen privadas de la libertad. Incluso todavía hay zonas marginadas donde los usos y costumbres incluyen la venta de los hijos.

Antes, México era considerado destino para el tráfico de personas, sin embargo ya estamos catalogados como origen y destino.

Las bandas de trata de personas no van exclusivamente sobre muchachas de escasos recursos o de baja escolaridad; también buscan universitarias, profesionistas.

De acuerdo con el director de Prevención del Delito, un punto que fue aceptado por los especialistas es el de impulsar importantes campañas de prevención sobre las formas de operar de las bandas de trata de personas.

De hecho, agrega que se está buscando que especialistas de Microsoft y de la Policía Federal, vengan al estado a preparar a técnicos de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal sobre cómo combatir a esos grupos que utilizan las redes sociales de Internet para enganchar a sus víctimas.

El Internet es un monstruo del que debemos estar pendientes todos los padres de familia sobre el uso que le dan nuestros hijos. Tampoco se trata de evitarles el Internet, sino de prevenirlos. Vamos a empezar a trabajar con los niños, con los de secundaria, bachillerato y universidades, sobre el Internet.


PENAS MÁS FUERTES


Uno de los aspectos en que más se insistió fue el de adecuar el marco legal para enfrentar este delito, con penas más severas.

En Nayarit, el Código Penal establece que el delito de trata de personas lo comete quien atraiga, capte, reclute, induzca, procure, facilite, consiga, promueva, mantenga, acoja, favorezca, retenga, transporte, permita, solicite, ofrezca, traslade, entregue o reciba, para sí o para un tercero, a una o más personas, por cualquier medio, para someterla a explotación.

El matrimonio forzado, la presión con fines de mendicidad o para la extracción de órganos y tejidos, igualmente son incluidos.

Las penas van desde seis a 12 años de cárcel, o bien de nueve a 18 años si la víctima es menor de edad, incapaz, mayor de 60 años, indígena o migrante.

Cuando los responsables sean funcionarios públicos o parientes de la víctima hasta cuarto grado, cuando haya una relación laboral que implique subordinación, cuando los implicados sean ministros de culto, las penas pueden incrementarse hasta en una mitad de las ya citadas.

(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)