Ni siquiera fue acreditado el delito de robo, mucho menos que el responsable de la sustracción de salsas haya sido Ojeda Díaz, resolvió un Juzgado de Distrito
Por Óscar Verdín Camacho
El supuesto robo cometido por Rodolfo Ojeda Díaz, de salsas picantes, no quedó acreditado con prueba alguna, además de que el denunciante Luis Eduardo Stephens Zavala y la empleada Karla Patricia Barragán Ramírez son testigos de oídas, puesto que se enteraron por la versión de otro y no les consta que efectivamente Ojeda hubiera sustraído el producto.
Básicamente en esos términos se pronunció Isaías Zárate Martínez, titular del Juzgado Primero de Distrito del Centro Auxiliar de la Novena Región, con sede en Zacatecas, que acaba de conceder el amparo y protección de la justicia federal a favor de Ojeda Díaz, quien desde diciembre del 2009 está recluido en la penal de Tepic, como presunto responsable del delito de robo calificado.
Se trata de un amparo liso y llano, por lo que Rodolfo Ojeda estaría a unos días de recuperar la libertad, a menos que un agente del Ministerio Público Federal interponga el recurso de revisión ante un Tribunal Colegiado.
Según el juzgado federal, en el expediente 593/2009 del Juzgado Tercero Penal, no hay pruebas para acreditar siquiera el delito de robo. Por ejemplo, se refirió a la versión del empleado Félix Hiovanny Álvarez Ocampo, que señaló al hoy detenido como quien sustrajo mercancía de la empresa ubicada en la colonia Moctezuma, aprovechando la ausencia de Luis Eduardo Stephens, que había efectuado un viaje a China, por cierto en una comitiva con altos funcionarios estatales.
Es un hecho aislado –la declaración de Félix Hiovanny- que en forma alguna se puede acreditar que ésta –la mercancía- le era ajena, pues como se acaba de señalar, a éste –Ojeda- se le entregaba producto para que lo comercializara y distribuyera, por ende, es un hecho dudable el que dicha mercancía fuera ajena al inculpado, máxime que como lo señaló el denunciante, aquél distribuía y comercializaba el producto, lo cual evidencia que si sacaba la mercancía era con esa finalidad.
Por tanto, las deficiencias advertidas en la declaración de Félix Hiovanny Álvarez Ocampo, impiden que ésta constituya una prueba que válidamente pueda ser considerada idónea y bastante para acreditar el cuerpo del delito y, en consecuencia, la probable responsabilidad penal del inculpado.
El juez de Distrito advirtió además inconsistencias en la integración de la averiguación previa. Y es que mientras Álvarez Ocampo mencionó que fue en diciembre del 2008 cuando se produjo el robo, la testigo de oídas Karla Patricia Barragán mencionó que supo de ello a finales de octubre de ese año, en tanto que el denunciante dijo haberse enterado a principios de noviembre.
Otra cosa que llama la atención al juez federal es que la denuncia fue presentada en abril del 2009, varios meses después del supuesto robo, lo que resulta ilógico.
En conclusión, precisó el juez, si de las declaraciones del denunciante y de Karla Patricia Barragán Ramírez, se advierte que a éstos no les constaron los hechos, que la inspección ministerial de objetos sólo podría acreditar la existencia de bienes, y la declaración de Félix Hiovanny Álvarez Ocampo no se corroboró con diverso medio de prueba, es evidente que en el caso los medios de convicción resultan insuficientes para acreditar la materialidad del delito de robo calificado y hacer probable la responsabilidad del inculpado en su comisión.
Explica el Juzgado de Distrito que lo más lógico era que Ojeda Díaz tuviera acceso a la mercancía, pues era el encargado de la producción, además de que también comercializaba la salsa.
El litigio de Stephens contra Ojeda es producto de una pugna que en los últimos tiempos han tenido por las salsas picantes Tepicor; el año pasado el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) resolvió que el nombre de Tepicor lo puede usar Ojeda, no su contraparte.
Con fecha de 26 de marzo, aquí fue narrada la versión de Rodolfo Ojeda –su hermano Rafael fue diputado local por el PRI- del momento en que policías estatales lo aprehendieron, el 19 de diciembre del 2009.
Uno de los agentes le preguntó con quién se había metido, para ilustrar la carga política que tenía su captura.
Los policías estuvieron en vela cerca de la casa de Rodolfo, hasta que salió.
(Más información de este reportero: relatosnayarit.blogdiario.com)