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Palabra Libre: DEL ’85, ¿PREPARACIÓN O SIMULACIÓN?

Enrique González Rodríguez

22 / Septiembre / 2016

Este lunes pasado, un año más; ya van 31 y contando. El terremoto de aquél 19 de septiembre de 1985 no se ha olvidado. Quizás pasarán otras tantas décadas para olvidar, u otro sismo de magnitudes similares lo que suceda primero, tal vez.

¿Se lee terrorífico, catastrófico e incluso aterrador? Quizás deberíamos de preguntar a quienes vivieron ‘en carne viva’ aquella mañana de hace treinta y un años, a los mexicanos capitalinos que no sólo sintieron la gran sacudida, sino que horas e incluso días después seguían luchando por sobrevivir entre los escombros.

Nuestro país forma parte de una gran lista de naciones en las que se registra una alta y constante actividad sísmica. Se calcula que al año hay más de 4 mil 500 movimientos de diferentes magnitudes.

La zona comprendida entre Acapulco y Petatlán, Guerrero, es uno de los sitios donde desde hace más de cien años se está acumulando energía. Ello podría ocasionar un sismo de entre 7.5 y7.7 grados Richter, tan sólo unas muy pocas décimas por debajo de la registrada en 1985.

Sí, fueron unos cuantos segundos, pero más que suficientes como para que el resto de sus vidas vivieran intranquilamente, con la zozobra de que en cualquier momento pudiera venirse abajo la vida misma.

El país entero se dio cuenta que no se estaba preparado para una catástrofe de origen natural y que las autoridades mostraran su incapacidad para tomar las riendas y dar solución al grave problema que enfrentaban miles de capitalinos.

Y desde entonces, ¿qué se ha hecho, además de crearse una nueva institución denominada Sistema Nacional de Protección Civil, con sus respectivas réplicas en los niveles estatal y municipal?

Al decir del coordinador nacional de esa institución, tienen como misión el integrar, coordinar y supervisar el Sistema Nacional de Protección Civil para ofrecer prevención, auxilio y recuperación ante los desastres a toda la población, sus bienes y el entorno, a través de programas y acciones

Y si continuamos leyendo en la página http://www.gob.mx/proteccion-civil, existe toda una serie de acciones en conjunto entre instituciones y grupos de personas, todas ellas en aras de proteger a la población contra los peligros que se presenten y a la recuperación de la población, en la eventualidad de un desastre.

Pero ¿en los hechos funciona?

Este lunes, vimos por diferentes medios, cómo las dependencias de Protección Civil, en sus tres niveles: municipal, estatal y federal, se dieron a la tarea de decirle a la población que están preparados, pero fueron puros simulacros.

Estos simulacros, consistieron en acrobacias, algunos supuestos incendios y cómo enfrentarlos, así como la coordinación que entre su personal operativo debe existir.

¿Y la evacuación de personas en edificios públicos y privados?, ¿está preparado ese personal para actuar?, ¿conocen los edificios públicos como la Presidencia Municipal, Palacio de Gobierno, la Fiscalía, entre otros tantos más, donde no sólo no hay letreros, sino que no hay ni siquiera un ‘curita’ para alguna leve lesión y mucho menos hay un botiquín?, y ni qué decir de extinguidores simple y llanamente no hay.

¿Se trata entonces, de una verdadera preparación entre el personal de Protección Civil, o simplemente de una simulación ante la sociedad?

¿Será acaso que los días 19 de septiembre de cada año, sirven para que la familia de los héroes anónimos convivan con sus familias, a quienes les muestran una y otra vez sus reconocimientos? Por cierto, en algunos casos, esos reconocimientos se han entregado a todo el personal de la dependencia, independientemente del tiempo que tengan laborando, las tareas asignadas, si son personal operativo o administrativo ya sólo faltó que les entregaran reconocimiento a las mascotas

¿Qué pasaría si en una oficina como Registro Civil de Tepic, en el área de archivo, se presentara un incendio?

En primer lugar, esperemos que nunca suceda. Pero en el remoto caso, entonces ¿el personal estará capacitado para salir de manera ordenada, sin gritar, sin empujar?, ¿sabrán determinar si salen de pie, hincados o a ‘pecho-tierra’? Son miles y miles de hojas las que manejan a diario en esa oficina; son decenas de hombres y mujeres quienes conviven en un espacio tan reducido, como muchas otras oficinas del mismo edificio

En Palacio de Gobierno la situación no es mejor o peor; es similar. Hay muchas oficinas que están ubicadas en un pequeño espacio de otro espacio, dentro de otro lugar; para poder llegar a algunas, hay que entrar por una pequeña puerta, cruzar un estrecho pasillo, subir varias escalinatas, seguir un sendero por otro pasillo y luego subir una ‘escalera de caracol’.

Ahí, se observan varios empleados. Cada uno haciendo su diaria labor. Si en otra área se presentara un problema como incendio, ¿podrán avisarles con tiempo para que puedan evacuar?, ¿sabrán cómo protegerse y proteger a sus compañeros?

En la Fiscalía General del Estado, podemos ver cómo en el área de las Mesas de Ministerios Públicos hay varios escritorios en un pequeño espacio ‘adornado’ con archiveros que están llenos de expedientes. No es necesario que el personal se levante de su lugar para alcanzar una carpeta: sólo tiene espacio para girar sobre su propio eje. Hay pasillos donde chocan por sus espaldas las sillas de las personas que acuden a un careo o a dar seguimiento a algún caso aquí, ¿cómo actuarían los empleados y las personas ajenas al edificio público?, ¿podrían los primeros coordinar una rápida evacuación para que los segundos no entraran en pánico; o tanto unos como otros sólo atinarían a correr despavoridos?, ¿será acaso que podrán guardar la calma y de inmediato salir ordenadamente al punto de reunión, ese lugar donde se observa un círculo verde?

Esperemos pues, que no llegue a presentarse ninguna catástrofe en ningún rincón del país.

MIEMBRO FUNDADOR DE FRECONAY, A.C.

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