Por: Olegario Zamudio Quezada

Definitivamente el calor de estos días, está a todo dar y es que el astro Rey, el sol esta inclemente y se siente el vértigo por todos lados y no se diga en las oficinas públicas de la justicia donde sus pasillos parecen hornos y es que los empleados de lujo de esos lugares se apoderan del control remoto y apuestan al clima según se quieran deshacer de la gente que vivita esas oficinas.

Hace ya algunos años fui a la Procuraduría de Justicia del Estado, acompañado claro, de unos honorables y decentes abogados, solicitamos audiencia con el famoso procurador de aquellos tiempos Bañuelos Ahumada y mis trajeados amigos terminaron en menos de una hora, en ropa sport causa del tremendo calor que hace en aquellas alturas del despacho de la justicia ciega y justa.

Ya ingresados en la agradable oficina del despacho del Señor Justicia, pude contemplar el exquisito gusto por las fotografías que adornaban esas paredes,, los muebles de primera calidad acolchonados, un circuito cerrado de televisión donde se podía apreciar la ciudadanía en espera fuera de esas oficinas de buen gusto.

Pero lo que más me llamó la atención y con agrado fue el clima confortable que campeaba ese ambiente por los aparatos de aire acondicionado que funcionaban a todo lo que daban, pues decir que ellos trataron sus asuntos y cuando se dirigió a mi le dije que yo no llevaba ningún asunto, que solo tenía una duda y como no me conocía por que no tenemos la gran amistad, se me quedo mirando.

El me miraba y me miraba y yo esperaba que me permitiera preguntarle hasta que con un ademan me lo concedió y le comente levantando los brazos al cielo que el clima estaba fresco, a tal grado que mis amigos finos abogados ya se habían arropado, le dije, que por qué no ponían ese clima afuera donde el calor del domo del techo de la procu tiene a los visitantes en sauna y deshidratándose.

Me dijo pinche gente si así no se van y vienen por montones con ese clima cabrón, imagínate si les pongo clima frio son capaces de quedarse a dormir aquí y después como los corro, así pues, hoy fui a la procuraduría y entreviste a los distinguidos funcionarios ayudantes del numero uno de la justicia respecto del clima y es que estaban apoderados de un abanico entre cuatro de ellos.

Me comentaban los muchachos que está muy mendigo el pinche calor en ese piso de la procuraduría y que los tenían así, porque los tenían castigados, hasta uno de ellos el más bajito y morenito, andaba consiguiendo un ojito de venado para salvarse de la deshidratación y de las muchachas pues al andar con la camisa desabrochada, con ese pecho peludo que lo caracteriza, las chicas le pedían autógrafos a cada rato y no le fueran hacer ojo.

Ya en entrevista exclusiva le comente al número uno de esas oficinas que tenía dos preguntas y muy respetuoso como es, me dijo que estaba para servirnos, a lo que le comente y pregunte al mismo tiempo que sus muchachos estaban deshidratándose en las afueras de esa oficina y que por qué no ponían aire acondicionado, a lo que muy amablemente me contesto y cuál es tu segunda pregunta.