Cuauhtaémoc Becerra González
TEPIC.- Después de un enfrentamiento entre sicarios que duró por más de diez minutos, llegó el Ejército Mexicano, judiciales y municipales, en donde ya afuera en el estacionamiento de Soriana, se dieron con todo contra estos sicarios que ya no respetan las Fuerzas Armadas de México, mucho menos a las policías
Decía el diputado Federal Guadalupe Acosta, quien agregaba, además que este enfrentamiento no se lo esperaban el Ejército y policías, ya que siempre habían llegado en otros eventos de esta naturaleza, ya cuando estos delincuentes ya habían desaparecido del escenario, pero esta vez les tocó enfrentarse con estos sicarios, quienes quedaron cinco de ellos muertos por ocho heridos entre soldados y policías; claro que a los ciudadanos no nos agrada esta situación y menos cuando muere un civil, que nada tiene que ver con estos hechos de sangre.
Aquí lo que hace falta más fuerza pública, no del Ejército, sino de las policías federales, estatales y municipales, pero claro, con un mejor armamento y con chalecos blindados y aparte que se les pague bien.
La delincuencia organizada en Nayarit ha crecido en un cien por ciento de un año a esta fecha, así es que el gobierno del estado había de solicitarle al poder ejecutivo federal, más judiciales federales y del Ejército, para que así la delincuencia se vea superada.
En Nayarit es uno de los estados más chicos de toda la república, en donde todo mundo se conoce, se saluda y se bromea, así es que estos delincuentes toda la gente los conoce, menos los policías y el ejército, pero la realidad, da miedo denunciarlos por teléfono o por internet, ya que los números de emergencia no son confiables y que cuando se les llama para una emergencia, como la del viernes, para amanecer sábado, como a eso de las 2.30 horas de la mañana, cuando se suscitaron varios enfrentamientos dentro de esta capital, en donde nunca contestaron el 066 y el 089, y que tampoco se escucharon las sirenas de alguna patrulla.
Claro que después de que habían pasado las 2.55 horas y que ya no se escuchaba el rugir de las metralletas, entonces sí se estuvieron atendiendo las llamadas.
Ojalá que todo esto termine pronto.