Por: Olegario Zamudio Quezda
Tengo unos parientes en los EE UU y en Tijuana y precisamente, mi Sobrina Krúpskaya y el Everardo y otros me traen de pendejo con el cuento de que extrañan Tepic y por ende el cauce del Rio Mololoa, desde la P. Sánchez y hasta la México y es que por ahí vivían, así es que hay te voy, a sacarles fotos para enviárselas por internet.
Retrate él encementado a cuadros de la Avenida Colosio, las decoraciones de jardinería y los juegos, pero además, retrate el espejo del rio, que con estas pocas lluvias se elevo un tantito nada más y se ve bonito, mas al llegar a la esquina de las San Luis y a la de la P Sánchez, me encontré con un olor singular, un olor a pescado muerto como en las marismas de Mazatlán.
Así es que al tomar fotos en vertical desde los puentes y hacia abajo, pude ver cientos de peses muertos, chicos, medianos y grandes, en chinga le hable a mi amigo de preparatoria Martin Tapia que es el de protección civil en Tepic, para darle la mala noticia y me dijo que ya les había informado a los del CONAGUA y como ese bato, ni es mi amigo, ni estuvo en la prepa conmigo, pues por eso no tengo su teléfono y no le hable.
También me comunicaron con el de Obras Publicas del Estado, lo felicité por la esplendorosa obra del rio mololoa, que la apreciamos mayormente los que vivimos en esa zona de la Ciudad y ante mis comentarios se pavoneaba, solo le dije que se tardara para inaugurarla, pues con el cuento de que había muchos peses muertos y flotando, había una peste de la chingada.
Yo me fijo ahora, que en estos nuevos tiempos, la gente ya no va a pescar al rio como antes, observo a muchas personas sentadas en la rivera del Mololoa que durante largos minutos se pasan contemplando el deambular de los peses y eso les da tranquilidad, creo yo.
Incluso el otro día, nos fuimos a comer por la Colosio, con Doña Güera, un plato de Cosido, el Felipe Sánchez Villegas, el Ricardo Rojas Pérez y el Enrique Vázquez Coronel, que claro como siempre me gorrearon y al caminar para que se nos bajara la vaca en caldo que nos comimos, vimos el drama en ese rio, cientos de peces muertos flotando.
Los peces, hoy en día son agradables en ese rio a la contemplación y mucha gente hace por ir a verlos, sobre todo indígenas de no sé de que parte de la sierra sean y no sé quien fue el gacho que derramo sobre el cauce del rio algún acido o ingrediente que mato a muchos peces y tortugas.
Yo, como no soy el Gobernador y no tengo la obligación de ser correcto y además respetuoso, yo sí puedo decir que, que poca madre de cabrones, quien haya sido, el que tiro esos contaminantes al rio, los deberían de rastrear, multarlos, meterlos a la cárcel y cerrarles su negocio el que este sea,
Después de haber arreglado la rivera de nuestro rio de tantos años esperada la obra, unos mendigos de manera inconsciente, como pueden matar nuestras tortugas y nuestros peces, pues la ornamenta del Mololoa, deben de saber estos irresponsables, se complementa con la vista generosa de cardúmenes de peces y tortugas, pinches culeros los que infectaron nuestro rio, yo sí puedo decirlo. Total que esas fotos no las mande a los EEUU ni a Tijuana.