Por José María Castañeda


Santiago Ixc.-Utilizo esta humilde forma de protesta para decirte que quizá nací en el lugar no deseado, podría ser que al escuchar mi historia, sabrás de la pobreza de tu corazón, mi semilla germino hace poco más de 10 años, un ave por tratar de alimentarse de mi almendra, me soltó y caí en este sitio,

Quiero decirte que mi nacimiento fue débil, y difícil por estar alejando de la humedad, debo decirte que soporte sequías, quemazones, roza, hasta que logre mi desarrollo, gracias a una persona que observo que tenía porte y diariamente me daba un poco de agua para mitigar mi sed, de la que le sobraba al terminar su jornada diaria, Yo sentía que mi vida renacía con cada gota de agua que absorbían mis raíces, extendiéndome y así crecí, y crecí. Mis ramas se fortalecieron y viví con la ilusión, de sentir que mi sombra era visitada por quienes resguardándose del sol, esperaban pacientemente la llegada del autobús, o del automóvil de sitio que los llevara a Santiago, o bien a la capital del estado.

La construcción de nidos de aves, que casualmente fueron quizá antecesores de el ave que me arrojó aquí, me hicieron sentir orgulloso de sentirme útil al ver que todos los polluelos que pacientemente esperaban la llegada de sus padres, a alimentarlos iban creciendo con el devenir del tiempo hasta alcanzar su independencia, En primavera donde todo florece veía a maestros cobijarse bajo mi sombra que ya abarcaba varios metros comentando los sucesos del día, Más no todo era color de rosa también sufrí el martirio de cómo trabajadores de la CFE me mutilaban por el solo hecho de que mis ramas pasaban a un lado del cableado sin embargo lejos de claudicar mis ramas engrosaban con enojo, y con muchas ganas de vivir.

Sin embargo hoy por haber nacido en el lugar equivocado por orden de un ser humano me condenan a una muerte lenta y dolorosa al talar mi tronco dejando con ello que me desangre lentamente hasta que muera. Protesto por que no merezco una muerte así, cual fue mi delito para ser sentenciado a morir, yo que jamás le hice mal a nadie antes, yo que limpio el aire que tu aspiras, y que reduzco la velocidad del mismo y que regulo la temperatura del medio ambiente y que refresco al que bajo mi sombra reposa, Lo peor es que fui tratado como delincuente mi muerte se produjo sin juicio alguno, yo que sirvo tanto hoy mi deceso no tiene justificación, espero que mi muerte te sirva de reflexión, me despido esperando que tu progenie, si es que la llegas a tener no muera algún día de sed, ni de calor, y quiero que sepas que a pesar de todo te perdono de todo corazón:

Posdata: sirva de algo esta reflexión en torno a la muerte de un árbol que escribiera mi amigo Brígido Polanco Mártir, quien diariamente en su ir y venir de su ejido Puerta Azul a esta ciudad donde labora vio nacer y crecer a este árbol, que se encontraba a pocos metros del crucero del poblado de referencia y que un constructor de esta ciudad cuyo nombre no viene al caso, lo inmoló en su tronco dejando que se derramara su sabia hasta su muerte ya que construirá en breve un mothel de paso sea pues.