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(No apaguéis el espíritu –I Tes. V, 19–)

Ángel Agustín Almanza Aguilar

15 / Marzo / 2018

Me encuentro escuchando el álbum ‘Chaos and Creation in the Backyard’, de Paul McCartney –excelente–, (quedando pendiente ‘Walk’, de Mona Johansson). Dos adquisiciones gracias a mi amigo y hermano –que acaba de llegar de lo más lejano del místico Oriente (¡já, já!)–, Oiram Zaid, portador de ‘Nuevas Dimensiones Musicales’ las cuales expande gratamente en sus espacios radiales de FM 101.1 (Radio UAN) los sábados y domingos a las 5 p.m., y los martes y miércoles a las 4 p.m. Recomendados, sin duda alguna. Y bien, dentro de este contexto, me hizo presente un libro, Motivos de Sobra para Inquietarse’, una antología del Segundo Premio Nacional de Cuento Fantástico ‘Amparo Dávila’ donde, entro los varios autores que allí aparecen, se encuentra el talentoso y muy creativo joven Mario Díaz Ruelas, con su obra ‘Perro’.

En la contraportada del libro leemos: Los seres que habitan estas página son sujetos rabiosos, patéticos, rebasados por la estrechez de sus problemas. Hombres y mujeres que han perdido los motivos y las razones. La aventura propuesta por cada una de estas jóvenes plumas desafía la cotidianidad, el circuito inviolable de nuestros días. El duelo, el peso de las familias, la tristeza inexplicable, la festiva y engorrosa pubertad son algunos de los temas que desfilan sobre éstas páginas.

‘Motivos de Sobra para Inquietarse’ es un poderoso testimonio donde la imprescindible extravagancia de la imaginación se hace presente Así lo subraya Fernando Jiménez en el prólogo, enmarcado de tal guisa, de tal manera, el edificio construido por la escritora zacatecana –que dá su nombre al evento literario, Amparo Dávila, con sus cimientos de un horizonte narrativo de penumbra, una galería de espectros y paradigmas sobrenaturales.

Esta generación de literatos resulta ser una que se permite ensamblar y retorcer sus inquietudes sin el temor de fracturar las leyes del universo La fantasía, históricamente ha sido el camino idóneo para recoger los demonios y acomodarlos entre nuestros sentimientos.

Jiménez enfatiza en que se trata de abordajes riesgosos de la narrativa (de) una particular manera de cuestionar la realidad (y) las plumas de este libro desarman y reconstruyen, trazan y desdibujan con desparpajo en cada relato destaca la temblorosa necesidad de diseccionar nuestro tiempo, de hablar de la extrañísima e inexplicable especie que somos únase al festín. Participen en esta locura. Los motivos sobran. Inquiétense desde ahora, concluye Fernando.

Prometo a Mario Díaz Ruelas – ¡Saludos! – comentar próximamente su cuento de ‘Perro’, no sin antes recomendarle la lectura de la Introducción Sinfónica’, del gran Gustavo Adolfo Bécquer, donde –entre otras cosas– escribe: Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse esta arpa vieja y cascada ya, ser pierdan a la vez que el instrumento las ignoradas notas que contenía.

No cabe duda: ‘Fervet Opus et Noblesse Obligue’.