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26 / Junio / 2018

(26/06/2018)

Se divulgó en algunas plataformas informativas de internet uno de los últimos sondeos de opinión de preferencias electorales realizado por la empresa encuestadora Mitosfky cuyo director es Roy Campos a escasos 5 días de que más de 85 millones de mexicanos elegiremos al próximo presidente de México y la renovación del Poder Legislativo federal, 9 gubernaturas y cientos de representantes populares en una buena parte de las entidades de la república.

La encuesta en mención ratifica la clara delantera de Andrés Manuel López Obrador de dos a uno sobre Ricardo Anaya, éste a solo tres puntos sobre el priísta José Antonio Meade en serrada competencia por el segundo lugar

Las encuestas no anticipan victorias.-Las empresas encuestadoras hoy están en el ojo del huracán. Es un común denominador que los candidatos y los partidos políticos que van a la cola del puntero las descalifiquen tildándolas de estar cuchareadas, sesgadas y diseñadas a modo. Lo mismo hizo López Obrador en las elecciones presidenciales en el 2006 y en el 2012 cuando el voto ciudadano no lo favoreció. Hoy los números a su favor los presume en cada uno de sus actos de campaña provocando el encono de sus adversarios.

Nuestra primitiva clase política se niega a entender –sea por ignorancia o por un oportunismo mercantil- que las encuestas en cualquier sistema democrático son hoy en día uno de los mejores instrumentos científicos estadísticos que en las jornadas electorales pulsan el ánimo de los ciudadanos y su disposición a votar por el candidato de sus preferencias tomando en cuenta las circunstancias políticas y económicas del momento de tomar la encuesta. Es lo que se ha dicho hasta la saciedad, es decir, son como fotografías instantáneas. Una o dos semanas después puede cambiar el posicionamiento de la gente incluso el mismo día de la elección.

Los fenómenos sociales cambian el comportamiento de las comunidades humanas.

¿Qué pasaría el día de la elección si sacudiera a nuestro país terremotos o torrenciales lluvias en zonas urbanas de gran densidad poblacional? ¿O que por todo el país hubiese actos premeditados de terrorismo y obligara al INE y al presidente de la república a suspender la elección por razones de seguridad nacional? Obviamente no se tendrían los mismos números que hoy señalan las encuestas.

Los candidatos y sus partidos políticos utilizan los resultados de las encuestas a conveniencia no para conocer de sus debilidades y fortalezas sino como un ariete propagandístico sea a favor o en contra de sus adversarios.

Esa actitud miope o cínica del uso de las encuestas derivó en una confrontación entre los militantes y simpatizantes de las tres coaliciones. En las redes sociales es más virulenta.

Los candidatos presidenciales que hoy se disputan el segundo lugar, según las encuestas son los mismos cuando en el ejercicio de gobierno pudiendo unir sus fuerzas parlamentarias en el Congreso de la Unión (PRI-PAN y PRD) tal vez por cálculos políticos no lograron pactar una reforma constitucional electoral que abriría las puertas a una segunda vuelta en caso que el candidato triunfador no lograra el 50% más uno y así posibilitar de facto los gobiernos de coalición. Este modelo semi presidencial se practica desde hace décadas en países de economías más atrasadas como Uruguay y Colombia.

Como predominó en nuestra clase política el pragmatismo inmediatista ahora los que se sienten perdedores buscan un chivo expiatorio; estas son las empresas encuestadoras. Donde sí tienen razón es cuando afirman que la verdadera encuesta será cuando el voto de los ciudadanos se exprese en las urnas el próximo 01 de julio.

Esperemos que ninguno de los candidatos presidenciales se atrevan a descalificar los resultados del proceso electivo siempre y cuando ese sufragio sea libre y soberano. A nadie conviene descalificar la voluntad popular

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