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24 / Agosto / 2018

El tema que más resaltó en las redes sociales esta semana que está por terminar fue el del repartidor de una panificadora a nivel nacional e internacional, al que se le ve robando del propio producto que reparte. Y ya no nada más fue el único video, sino que ya han aparecido algunos más en el mismo tono.

Desde luego que esto no es nuevo, lo que pasa es que ahora con la tecnología que hay en cuanto a comunicación sobre todo por los teléfonos móviles que traen cámara de foto y video, además de que ahora ya es más fácil colocar cámaras de vigilancia, fue que los agarraron con las manos en el pan a estos deshonestos repartidores. Pero obviamente que no son los primeros ni los únicos, porque al parecer es una práctica común de algunos repartidores no nada más de este químico pan, sino también de otros productos, desde paquetes grandes hasta de los más pequeños que son los que se prestan más para este tipo de sustracciones.

Debido a este primer robo de pan que apareció en las redes y posteriormente en algunos noticieros, fue motivo para que un directivo de la empresa de la panificadora saliera a dar la cara tanto en las mismas redes como en los noticieros disculpándose de este mal empleado que traicionó la confianza y que bla, bla, bla. Desde luego que es de suponer que los ejecutivos de dicha empresa panificadora no desconocen estos hechos y que los han tolerado para no hacer la mosca chillar más de lo debido; sin embargo, ahora con el escándalo que se armó no hubo de otra más que salir a disculparse al público consumidor, pero sobre todo a los dueños de las tiendas de abarrotes que es en donde más se da este tipo de robo hormiga, si es que se le puede decir así.

Quien ha estado en una tienda de abarrotes en el momento en que se encuentra uno de estos repartidores, se habrá dado cuenta de cómo manejan el producto volteándolo varias veces y tal y como se mira en el video, bajando y subiendo los mismos paquetes y decirle rápidamente al tendero que está ocupado despachando clientes que se lleva tantas bolsas para reposición mostrándole su charola y ya una vez que la vio someramente el abarrotero (se engloban ambos géneros) vuelven a dejar la misma mercancía en el exhibidor para levantar la otra charola con la que entraron a la tienda y se la muestran al de la tienda o van por la charola a su camioneta de reparto y vuelven a remover la mercancía que ya estaba ahí diciéndole al tendero que listo, que ya está repuesto el producto viejo.

Y pueden sufrir más pérdidas los abarroteros que tienen trastienda y que les sirve como bodega y que por estar atendiendo a la clientela nada más tienen tiempo de decirle a los repartidores que la mercancía que llevan ahí la depositen o acomoden, hay muchos de estos repartidores que si ven algo mal parado en esa bodeguita pueden cargar con ella ocultándola ya sea entre sus ropas o dentro de las cajas en donde traen sus productos.

Y ahora con esta moda de los repartidores, comenta un jubilado del ferrocarril que cierta vez le llamó la atención a su yerno que trabajaba como repartidos de productos lácteos como yogurt, flanes, gelatinas, quesos, etcétera, ya que cierto día que llegó a visitar a su hija, se dirigió al refrigerador a sacar una cheve y cuál va siendo su sorpresa de ver el refrigerador lleno de la mercancía que repartía su yerno, por lo que en cuanto llegó el mentado yerno, le dijo que de qué se trataba eso, que a poco les daban tanto producto en la empresa, a lo que el yerno le dijo que era producto que les sobraba o que ya estaban caducados y que se los daban más baratos cuando rendía cuentas. Sí tú, ándale, nací ayer, fue lo que le dijo el jubilado.

A mediados de los años 60 del siglo pasado el cartón de cerveza de 24 medias costaba $27.30, lo recuerdo bien porque el tanque de gas de 30 kilos costaba igual, y más lo recuerdo porque había un vecino que le decía a su esposa que primero estaba su cartón de cerbatanas antes que el gas.

Y un día en que un servidor le andaba ayudando a un repartidor de cerveza, precisamente al entrar a la trastienda a buscar los cartones con envases vacíos, el chofer al que yo ayudaba, después de mostrarle al abarrotero que ahí estaba un cartón con vacíos, al voltearse el abarrotero después de afirmar, el repartidor de cerveza ágilmente sacaba envases vacíos y en su lugar colocaba llenos, de lo que fuera, refresco o de la misma cerveza, y no conforme con eso, se metió un paquete de cigarrillos entre sus ropas. Así que no es nada nuevo. Sea pues. Vale.