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03 / Septiembre / 2018

No deja de llamar la atención cómo se han incrementado los accidentes de tránsito en las carreteras que atraviesan el estado de Nayarit en donde por lo regular se ven involucrados vehículos de carga y pasaje y desde luego automóviles, y por lo regular en las notas informativas sobre estos accidentes es común que se diga que uno o ambos de los vehículos accidentados iban a exceso de velocidad.

Obviamente que el exceso de velocidad es un factor determinante para que ocurra un accidente debido a la pérdida de control del vehículo de quien lo conduce o precisamente por no poder detenerse a tiempo antes de llegar a un obstáculo imprevisto u otro vehículo en la misma dirección o en contra, sobre todo si la carretera en cuestión es angosta que es, en donde se dan más los encontronazos entre vehículos pesados y de grandes dimensiones precisamente porque existen carreteras que no fueron diseñadas para esta clase de vehículos que se utilizan hoy en día, porque si bien desde siempre se han transportado mercancías de todo tipo por estas carreteras, los vehículos de antaño eran de menor tamaño que los actuales; y ni las autopistas modernas son seguras para estos enormes vehículos tanto de pasaje como de carga, y menos si estos últimos son de doble remolque ya tan comunes en nuestras carreteras. Y a pesar de que hay infinidad de protestas para que ya no transiten los vehículos de doble remolque, han podido más los que utilizan este medio de transporte que cualquier evidencia del peligro que representan.

De que hay conductores correlones que exceden la velocidad máxima permitida, desde luego que los hay; pero unos por gusto y otros por necesidad. Por gusto los hay que hasta presumen el tiempo que hacen de un punto a otro; y por necesidad, son los que se dedican a transportar mercancías.

En la década de los años 90 del siglo pasado, al acudir a renovar cada dos años la Licencia Federal Ferroviaria, al hacer antesala me tocó platicar con conductores del autotransporte carretero tanto de pasaje como de carga, y el tema que por lo regular salía a relucir era precisamente la velocidad. Algunos choferes de autotransporte de pasaje aducían que a veces se les hacía tarde por equis motivo y por la obligación de estar en determinado punto a tales horas era por lo que tenían que exceder un poco la velocidad; sin embargo, los conductores del autotransporte de carga, la mayoría señalaba que por exigencias de las empresas a las que les transportaban mercancías, ya que la tarifa del arrastre se podía reducir o sufrir alguna sanción en caso de que no se entregara a tales horas la mercancía que transportaban o si iban de vacíos tenían que llegar a la hora y fecha acordada en el contrato para cargar o levantar la caja a transportar. Así que quien contrataba el transporte del torton o tráiler le decía al chofer que tenía que estar a determinada hora so pena de ser sancionados y, según los mismos conductores del autotransporte carretero, en ocasiones se veían obligados a exceder la velocidad y manejar desvelados, cansados con todo y el riesgo y peligro que esto conlleva.

En el mercado de abastos de la capital nayarita me tocó hacer cierto tipo de amistad con algunos de los choferes de los torton que llevaban mercancía a diversas bodegas de dicho mercado, y desde luego la plática redundaba sobre la velocidad en la carretera, diciendo algunos que tenían que regresarse a otro punto a volver a cargar otra vez para hacer otro viaje; esto lo señalaban los conductores que alquilaban su vehículo a diferentes bodegas aduciendo que mientras más viajes echaran significaba más ganancias. ¿Y el descanso a qué horas? Ahorita mientras descargan me echo una cieguita o mientras cargan. Y al llamarles la atención sobre si por esto se veían obligados a violar las leyes de tránsito federal, pues ni modo, decían, se busca la manera, aunque por eso los federales se iban a la segura sobre ellos porque casi siempre los cachaban que iban a exceso de velocidad.

En el ferrocarril hay maquinistas correlones, pero para eso el conductor les jala las riendas; además, siguen el consejo de los antiguos ferroviarios e instructores de transporte que ponen énfasis en que pase lo que pase, mientras no corran excedidos de la velocidad máxima autorizada todo va bien, porque cuidado con ir excedidos, ya que nada los protege en cuanto a responsabilidad en un accidente, porque el propio verdugo está en la cabeza del correlón que le recriminará después por qué iba excedido. Sea pues. Vale.