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10 / Septiembre / 2018

Saco el carro de la cochera de mi casa, y lo que primero me encuentro al salir es un pozo que, aunque no es tan profundo, sí está lleno de agua. Avanzo unos centímetros y me encuentro con otros dos pozos, uno a la derecha y otro a la izquierda, ambos más profundos que el anterior; no sé si irme por uno u otro lado, al final son lo mismo. Paso estos dos y me encuentro otros tres más pequeños, que, de cualquier manera, hacen detenerme. Todavía me faltan tres baches más para llegar a la esquina.

Una vez que llego a la esquina, doy vuelta a la derecha, que es la calle principal de la colonia. Allí, hasta hace unas dos semanas, los hoyos parecían cráteres. En esta calle vive la presidenta del Comité de Acción Ciudadana, y algunos vecinos me comentaron que estuvieron pidiendo dinero para pagarles a los trabajadores de la Secretaría de Obras Públicas Municipales para que fueran a taparlos.

Algunos de los vecinos se quejaron del por qué solo la calle de la presidenta de CAC, sería reparada y más fue el enojo porque solo se realizó el bacheo de lo que corresponde al área de la casa de la señora. Y para acabarla de amolar, ese día cayó una fuerte lluvia la cual permitió que los pozos de nuevo estuvieran a la espera de las llantas de los diversos vehículos que pasan por el lugar.

De nuevo estábamos sufriendo con tanto cráter, cuando los hombres de Obras Públicas regresaron a tapar los múltiples pozos, que, de nueva cuenta, las malas obras hicieron que la tierra saliera dejando inservible la pasta de piedras y chapopote. Dinero a la basura.

Pasando la cuadra con la calle reparada, está una más con hoyos más chicos y más profundos. Hay quien los ha rellenado con lo que se encuentre a la mano, sin embargo, no es suficiente, el agua se lleva todo lo que no está bien hecho.

Avanzo una cuadra más y ahí está mejor el camino. ¡ah, que bien! Así deben de estar las calles. ¡Oh sorpresa! Una alcantarilla sin tapa, un peligro latente. (¿Uff!lo bueno es que ya alguien tuvo la idea de colocar una llanta vieja).

Al llegar a la esquina me topo con muchos vehículos a alta velocidad. No pasa desapercibido un señor muy parecido a Layin, en una tienda de frutas y verduras, es su hermano creo.

Doy vuelta a la derecha, por la avenida Principal, la que comunica a la Avenida Independencia y Bulevar Colosio, voy rumbo a las vías del tren.

En la primera cuadra que avanzo, en la esquina de Arquitectura y Principal, hubo un bache que cubrieron tan mal que es un bordo grueso, ya no se que es más dañino para los autos el pozo o ese bordo irregular.

A la siguiente cuadra dos charcos a los lados con mucha agua, que cada que paso me recuerda el no gastar dinero en el autolavado, si diariamente se ensucia en estas aguas.

Y lo peor, unos metros antes de llegar a las vías, cerca del taller de la Coca, está una alcantarilla en mal estado, que tiene, si no mal recuerdo, desde que comenzaron las lluvias. De ahí se sale el drenaje, dichas aguas negras corren hasta por varias cuadras, tan es así, que los negocios de comida que están alrededor, ha de tener problemas económicos por las bajas ventas, así ni a quien se le antoje ir a comprarles.

Pasando las vías, hay unos tres pozos. Uno grande hace que los conductores se peguen hacia su izquierda, tomando un poco del carril del contraflujo. Me dirijo hacia la izquierda para tomar la Avenida Independencia, paso por las instalaciones de un periódico, como no estaba lloviendo es posible transitar por ahí y en la equina dar vuelta hacia la derecha, hacia la izquierda y, posteriormente, a la derecha para llegar a la Avenida Insurgentes.

Voy rumbo a la Colonia San Juan, por la Insurgentes antes de llegar a la Mazatán, hay varios hoyos que medio taparon. Llego a la Avenida Jacarandas y en la primera cuadra, localizo pozos que logro esquivar pegándome al camellón. En la calle Amapa doblo a la derecha, ahí no sé para dónde pegarme, si a la derecha o a la izquierda, de cualquier lado es igual; esquivo esos pozos y frente a un negocio de Callos de Hacha hay más. Atravieso la calle Paraíso y no se diga, salen pozos por doquier.

Llego a la esquina de Amapa y Sauce, bajo unos metros por la Sauce y me encuentro una enorme zanja que quedó luego de los trabajos del Siapa, que consistieron en poner drenaje y agua potable a una casa nueva. Por dicho trabajo cobran más de 12 mil pesos. ¿Por qué tan caro? Que dizque porque para dicha obra se tenía que llevar maquinaria muy costosa, según el Director de Siapa. Y n’ombre, solo fueron tres trabajadores quienes tuvieron que estar trabajando muy duramente bajo los fuertes rayos de sol.

Pues dicha zanja ahí está, tiene tres o más meses, siendo un peligro para conductores y personas a pie. Alguien le colocó un palo con un papel de colores encima como señalización para evitar que a alguien lo agarre de sorpresa. Bajando por la misma Sauce, pasa uno por un sinfín de baches.

¡Qué pasa! Por qué las autoridades no hacen algo. Alguien dijo por ahí: ¡¿Y así quiere el alcalde ser gobernador?! ¿Con tan mal papel desempeñado? Nooo, contestó el otro, eso es lo malo, que ya no ve lo duro sino lo tupido y ya como experiencia ya fue suficiente. Ya dijo que no quiere ser candidato a nada. Aunque quisiera.