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Este 11 de septiembre se cumplen 45 años del ignominioso golpe de estado en contra de Salvador Allende Gossens, presidente constitucional de la Hermana República de Chile; nefasto y cruento golpe en contra de la democracia con la complacencia y complicidad del entonces gobierno de los USA que presidía el truculento presidente republicano Richard M. Nixon.

Este hecho demostró claramente que los gobiernos gringos no tienen amigos sino intereses y nada más a su favor, pues poco les han importado las poblaciones que invaden ya sea por sí o por medio de traidores a su patria; nada les ha interesado a los gobiernos gringos el sufrimiento de las naciones que pisotean con su bota bélica.

Desde luego que este hecho perpetrado por los USA por medio del oscuro general chileno Augusto Pinochet no extrañó a mucha gente de aquellos tiempos de 1973, ya que los golpes de estado en Centro y Sudamérica eran muy comunes pues estaban casi a la orden del día porque nomás algún presidente constitucional no acataba los dictados gringos y de inmediato era sustituido por un general que encabezaba por lo regular una junta militar que se pronunciaba dizque en aras del beneficio de la nación que era víctima de un golpe de estado; pero nada más lejos de la realidad, porque en sí no especificaban cuál nación era la que se beneficiaría más, si los USA o el país golpeado por sus propios militares.

Se ha dicho por parte de analistas serios, que lo que más anhelan los gringos es hacer caer al presidente venezolano Nicolás Maduro por cualquier medio; sin embargo, ahora no se atreven a hacerlo tan abiertamente como antaño debido a la tecnología en cuestión de comunicaciones que gracias a ello, lo que pasa en casi todo el mundo se sabe de inmediato a través de las redes sociales, por lo que para pronto se pondrían en evidencia los gringos y más, porque ya tienen tiempo queriendo quitar a Maduro por mostrarse renuente a entregarles el tesoro del subsuelo que no nada más es el petróleo, sino algunos minerales de reciente descubrimiento de los que está lleno el subsuelo venezolano. A estos minerales los gringos les han encontrado varias propiedades que superan al uranio, al cadmio y otros minerales pesados.

Así que en realidad no es por restaurar la democracia en la Hermana República de Venezuela lo que ha hecho que los gobiernos gringos esté gastando tanto tiempo y dinero tratando de derrocar a Nicolás Maduro, no, sino la riqueza que yace en el subsuelo de este país sudamericano cuyo dirigente no da su brazo a torcer precisamente por puro patriotismos puro.

Sin embargo, por lucha no ha quedado por parte del gobierno ameri-yanqui, pues no cesa el bombardeo mediático de que los venezolanos se están muriendo de hambre porque Maduro es un dictador, etcétera. Pero lo que pasa es que sus argumentos no agarran fuerza por no tener sustento ni buenas bases que confirmen todo lo negativo que se dice de Venezuela y su aguantador pueblo; y además, porque ya lo tienen bien estudiado con los que les pasó en Cuba la Bella, en que a pesar del bloqueo por décadas no pudieron jamás doblegar al comandante Fidel Castro Ruz por una simple razón: el apoyo popular, porque los gringos han sabido desde siempre que cuando un pueblo protege a su líder solamente desapareciendo del mapa a una nación podrían doblegarla y vencerla, pero mientras un líder así sea tildado de dictador, es poco menos que imposible para un país invasor llegar a vencer.

Y a propósito de dictadores y de que las comparaciones son odiosas, en nada se podría comparar entre dictadores a Fidel Castro con el mismo Fulgencio Bautista, con Augusto Pinochet ni con Anastasio Somoza ni con Jorge Videla, Alfredo Stroessner, François Duvalier, Alberto Fujimori y un largo etcétera de dictadores latinoamericanos que más sirvieron a intereses extranjeros, vulgo USA, que a su propio país; sin embargo, para no ir tan lejos aquí tenemos al lúgubre Victoriano Huerta que al igual que los demás nombrados excepto Castro Ruz, sirvieron a los dictados gringos en su tiempo.

Y a propósito de Somoza, he ahí el ejemplo palpable de que el presidente nicaragüense Daniel Ortega debió haber pisado algún callo gringo por lo que le empezaron a mover el tapete ocasionándole conflictos pero no tanto apoyándose los gringos en militares de Nicaragua, sino por medio de la Jerarquía Eclesiástica de ese pequeño país centroamericano, sabedores los gringos quizás, de que en cuanto caiga el primer cura se prenderá más y más la mecha. Sea pues. Vale.