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Comentando con un familiar sobre el hecho de que la nueva jefa de gobierno de la hoy Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, había declarado que desaparecerá al grupo de granaderos, por cierto de tan tristemente célebre memoria, mi familiar comentó que no estaba bien eso porque hacía falta un grupo de choque para calmar las manifestaciones. Al no estar de acuerdo con él y recordarle la frase acuñada por José López Portillo cuando siendo presidente le refirió a un medio de comunicación impreso que no le pagaba para que le pegaran, mi familiar retobó con que tampoco les pagaba para dejarse pegar.

Sin embargo, no nada más el cuerpo de granaderos ha creado mala fama, sino la mayoría de los cuerpos policíacos que se prestan para defender a quien ve en peligro su estatus político y desde luego económico, porque se entiende que un jefe policíaco no se manda solo y que por más iniciativa que tenga no la ejerce a menos que tenga luz verde para actuar y así, haga de las suyas como guste y mande.

Lo malo es que muchas de las veces los mandos policíacos se lleven entre las patas a sus subalternos que son por lo regular los que hacen el trabajo sucio atacando al pueblo que en sí, es el que les da de comer debido a que el sueldo que perciben todos los servidores públicos proviene del dinero que se recauda mediante los gravosos impuestos que se imponen a la población; y más, a los de a pie que son los causantes cautivos que son los que pagan el pato por lo regular.

Hace algunos años platicando con un militar hijo de un conocido y que por lo mismo le tenía cierto grado de confianza por conocerlo desde niño, al preguntarle el porqué los soldados hacían lo que hacían cuando se trataba de agarrar a culatazos a la gente, respondiéndome este militar que un soldado está para obedecer, que tiene que acatar las órdenes que le den sus superiores y sin preguntar. Bueno, le dije, pero se supone que los soldados están para obedecer órdenes sin chistar, pero que sí se podían negar cuando estas órdenes violaran los derechos humanos o que pusieran en peligro la vida de la gente en tiempos de paz, que ahí había una salvedad para el soldado que no quisiera obedecer una orden de ataque a la población como en los sucesos de 1968 (2 de Octubre no se olvida) o el también fatídico 10 de junio de 1971 en que ahora está plenamente comprobado que hubo elementos del ejército en las represiones que hubo, aunque eso sí, también ya está documentado que hubo soldados que trataron de proteger a mucha gente de las balas y garrotazos. Y que obviamente no se le podría hacer un consejo de guerra a un soldado que se negara a atacar a la población indefensa. El militar nada más se quedó mirando hacia arriba como pensando pero ya no dijo nada más.

Pero esto se podría trasladar hacia las corporaciones policíacas que se han visto envueltas en represiones y abusos, como ahora el caso tan sonado en la cabecera municipal de Compostela, Nayarit, en donde gracias a las redes sociales se ha dado a conocer con detalle a la opinión pública la represión de que fue víctima un grupo de manifestantes en donde la mayoría eran personas de la tercera edad, de acuerdo al video que circula en dichas redes; pero en donde más resalta la actitud prepotente de quien se señala como jefe de la policía de dicho lugar, un individuo con pantalón color azul y camiseta blanca y pistola fajada al cinto que en este video se ve claramente que es quien comienza el desaguisado porque aunque se pierde de foco se entiende claramente que comienza a empujar a la gente para abrirse paso hacia la puerta de la presidencia con el pretexto de que hay gente que va a realizar trámites ahí. También se mira a algunos agentes policíacos encima de una persona esposándola y sin tomar en cuenta los gritos de gente que señala que ese señor tirado en el piso está enfermo; y se ve al fondo que otros elementos policíacos llevan de cantarito a un señor de camisa o chamarra color verde con los brazos hacia atrás, lastimándolo.

¿Qué acaso no sabrá este señor señalado como jefe de la policía de Compostela que las manifestaciones pacíficas no pueden ser reprimidas? Se ve que a algo se atiene este señor porque ante las palabras de algunas señoras de haber sufrido su agresión, responde con un grosero háganle como quieran, háganlo, adelante. Así que no hay más que de dos sopas: o cumplió órdenes o actuó por iniciativa propia, si fue esto último, quiere decir que no es confiable para ser policía, y menos jefe de la misma.

Sea pues. Vale.