Por: ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.- Los disparos fueron a nosotrosyo logré entrar a la casa y gracias a Dios estoy aquíél no. Era un gran amigo, exclama, consternado, pálido, Raúl Villa Villegas, dirigente estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC), quien sobrevivió al ataque en el que perdió la vida su asistente Raúl Delgado de la Paz, un joven de 26 años de edad.

El asesinato ocurrió minutos antes de las cuatro de la tarde de ayer, frente al domicilio de Villa Villegas, en el fraccionamiento Villas de Matatipac, a unos 50 metros del Camino Viejo a Los Metates.

También conocido como El Buki, originario de Bellavista, el cuerpo de Delgado de la Paz quedó en el jardín de la casa, sobre el pasto, abatido a balazos.

Sin palabras, sin palabras, apuntó un consternado Raúl Villa cuando fue cuestionado sobre los hechos por reporteros locales ahí presentes.

Explicó, sin embargo, que él y su amigo acababan de llegar a su casa, a bordo de una camioneta blanca de doble cabina, y que al descender del vehículo y encaminarse al interior de la finca empezaron los disparos. Raúl Villa, que caminaba al frente, alcanzó a entrar, no su asistente.

Villa señaló que Delgado de la Paz tenía unos cinco años trabajando a su lado, y que incluso lo acompañó cuando fue regidor del Ayuntamiento de Tepic por el PRI.

El dirigente de la CNC agregó que no puede adelantar el por qué del ataque. No ví nada, desconozco, sólo oí las detonaciones y me refugié en mi casa. No podemos presumir nada. No sé si nos venían siguiendo.

Dijo que lo único que ha hecho es trabajar a favor de los campesinos y que no había recibido amenazas previas, ni escuchó exclamaciones de los responsables del ataque.

Añadió que su asistente lo acompañaría a comer. Lo describió como un gran amigo.

Un vehículo Jeep de color blanco, estacionado en la cochera, presentó numerosos impactos de bala. Peritos de la Procuraduría General de Justicia recogieron más de 30 casquillos de proyectiles de armas de fuego.

Al lugar acudió el director de la Policía Estatal Preventiva Luis Antonio Barragán Avena y decenas de policías estatales y municipales.

Raúl Villa pidió seguridad para él y en especial su familia, que quedaron aterrados por el ataque.