La vida no termina, ni tampoco inicia, la vida solo evoluciona, insisto, la vida no tiene principio ni final solo continua, las vivencias son las que en cumulo forman el inventario de lo que somos y cuando la vida nos cobra la cuenta, hasta entonces sabemos y nos damos cuenta donde estamos.
Quien no se emborrachó una vez en la vida, quien no fue a llevar serenata a alguna ingrata con las bocinas del carro, hasta que llegaban los Municipales y en chinga nos hacíamos los dormidos, mientras el gendarme sigiloso se acercaba y decía, hey amigo que pasa, se le hizo noche o no sirve el carro.
Las mujeres se dividen en tres grupos, me decía el Nelson Rodríguez, las brujas, las chuchas y las mulas y algo ha de tener razón en su borrachera, las que te embrujan y encantan con su frágil perfume, las que son peleoneras y se ponen chuchas y las que te mandan a la chingada porque son mulas.
Pero qué le vamos hacer, vivir sin ellas no es posible, el pinche corazón no sabe de inteligencia, solo sabe de sístole y diástole, pero, ¿cuando se empieza a amar y cuando se puede dejar de sentir ese sentimiento?, creo que nunca, uno se muere con ello, con todo el amor que logramos acumular.
Dijera una amiga que tengo, media bruja, media chucha y media mula, el tiempo no espera por nadie, así es que atesora cada momento que tienes así de fácil. Hoy meterse a una cantina parece ser el lugar más seguro para tragar vino, sobre todo si es de los bares viejos, donde la tradición por el deleite y el sentimiento, es el rol.
Total, quien no se ha metido en una de esas tradicionales tabernas a pedir con voz socarrona, de dos en dos cervezas a la vez y es que somos mexicanos al grito de guerra, para que lo habremos de negar, estos lugares son el mejor hospital para curar una mordida de chucha o una patada de mula.
Pero olvidar, nunca!!! es más fácil quedarse dormido en la mesa, hasta que el mesero va y nos cobra la cuenta, porque ya van a cerrar, entonces como dice la canción, hasta entonces al despertar nos damos cuenta, dónde estamos y pedimos al conjunto que nos toquen la misma canción.
Uno, parece disco rayado, los demás comensales se ponen agrios cuando despiertas y pides la misma canción, La que se fue, como igual la del caballo blanco que queremos que pase por Tepic y Acaponeta aunque la tonadilla no diga así, o la famosa maquina 501 que pasó por Zamora, alegando que es la máquina de tu canción y la puedes pasear por donde te de tu chingada gana.
Benditas sean las mujeres, Miama decía, fíjate en los ojos de una mujer primero, pero contrario a sus consejos, con la luz apagada, los ojos era lo último en que nos fijamos, pero creo pues que estos sentires, son las mejores pasiones que le dan sentido a una vida, amar a una mujer por bruja o ya de al tiro aguantarla por chucha o sufrirla por mula. Pinche Nelson, qué razón tiene.