Por Miguel Angel Casillas Barajas

El recuerdo aún sigue fresco y lleno de nostalgia de aquella gélida tarde del 30 de Enero de 1969 cuando la paz de la calle Saville Row se vio interrumpida por los potentes amplificadores, las guitarras y las voces de The Beatles ofreciendo aquel famoso concierto de despedida en la azotea de la Apple Records.

Aquella mañana, John habría llegado malhumorado a los estudios de la Apple enfadado tal vez, por la tácita rutina de los ensayos diarios en el mismo lugar, y propone al grupo hacer algo diferente esa tarde para sacudirse un poco la modorra, recibiendo de inmediato la aprobación de todos los demás Beatles. La idea en si, consistía en ejecutar un magno concierto en vivo en la azotea de la casa grabadora Apple (que ostenta como logo una manzana verde partida por la mitad), ante la ya próxima e inminente separación del famoso cuarteto de Liverpool. El plan era simple y para nada pretencioso, tan solo consistía en sacar los instrumentos a la terraza y ejecutar algunos temas del disco Let It Be en un concierto hasta en cierto modo, íntimo y discreto; pero a la vez sublime, que quedaría para siempre registrado en los anales de la historia. El concierto ya de por si pintaba para estar revestido con cierta esencia debido a que el escenario sería la azotea misma del edificio de la Apple records, el lugar sagrado que dio a conocer a los Beatles sus temas musicales al mundo. Además, sería un buen pretexto para despedirse decorosamente de su público complementando varios proyectos que The Beatles no pudieron cristalizar y que John insistía afanosamente en concretarlos antes de su inminente disolución definitiva.

Uno de ellos, y el principal (según Lennon), era el sacar su propia frustración de no haber podido ofrecer nunca un buen concierto a sus fans en vivo, John sentía que el cuarteto le había quedado a deber a todos sus seguidores una actuación perfecta en vivo. Otro punto importante era que este concierto se grabaría y se filmaría como su última presentación en vivo junto. Y por último, que coincidía con la hora en el que el grupo acudía en sus inicios a su tokin habitual en The Cavern, el antro en donde se dieron a conocer como grupo musical y que les abrió las puertas para iniciar su exitosa carrera artística.

Así fue pues, como el cuarteto de Liverpool conformado por Sir Paul McCartney, John Lennon, Ringo Star y George Harrison acompañado en los teclados por Billy Preston nos ofrecieron esa extraordinaria actuación en la azotea de la Apple. Aquella tarde desfilaron éxitos como: Get back, (dos veces) Don´t Let me Down, (dos veces) I´ve Cot A Feeling, One After 909 y Dig A Pony. Rolas, que pasaron a la posteridad y que hoy aunque ya un poco tarde, recordamos gratamente ese suceso histórico a 40 años de haberse efectuado.

Como colofón, cabría aquí recordar algunos comentarios que hizo el propio John Lennon sobre el tema de la separación de The Beatles, publicados en el libro: La biografía confidencial de The Beatles, escrita por Peter Brown y Steven Gaines en el año 1983. Y Traducido al español bajo el sello de la editorial Vergara. Lennon se refiere en sus comentarios a la participación de Yoko en el grupo que fue determinante para su separación y expresa un poco nostálgico lo siguiente:Yo, estaba habituado a esa situación, en el que el diario estaba allí para que lo leyera, después de leerlo, algún otro podría quedarse con él.Creo que eso es lo que mata a las personas como Presley y otros de esa especie.Los que matan al rey son siempre sus cortesanos, no sus enemigos. Al rey se le sobrealimenta, se le sobremedica, se le sobreconsiente, cualquier cosa para mantener al rey atado a su trono. La mayoría de personas que están en esta situación, jamás despiertan. Mueren mentalmente, físicamente o ambas cosas. Y lo que Yoko hizo por mí, aparte de liberarme para ser feminista, fue liberarme de esa situación. Y así terminaron Los Beatles. No porque Yoko dividiera al grupo, sino porque ella me mostró lo que era el camino para llegar a ser Elvis Beatle y estar rodeado de sicofantes y esclavos a quienes solo interesa mantener la situación como estaba: Y eso definitivamente, es una especie de muerte. John Lennon, Newsweek, octubre de 1980.