Por: Olegario Zamudio Quezada
La Eugenia León en el Jardín de los Constituyentes, sin trenzas como en el festival OTI del ochenta y cinco, estuvo animosa, nos deleitó a quienes tenemos el gusto en seguir y escuchar la buena música, la brisa nocturna nos arrullaba y la luna que nos miraba de repente se llenó de rubor y se escondió.
Ahí estábamos más de mil quinientas personas, claro que si hubiera estado un botas de avestruz y cinto piteado, estarían más gentes, pero no, estuvo la Eugenia con su gesto alegre, sus labios carnosos, su mirada picara y su caminar sugestivo.
Tuve el gusto de acompañarme del Psicólogo Ballabadense Víctor Pérez Ruiz, aquel que metieron a la cárcel por perseguir a Rigoberto Ochoa Zaragoza a pedradas en México e Insurgentes y también me acompañé del sobreviviente Carlos Navarro Ortega, fue un gusto encontrarnos, nunca dejaron de platicar los canallas y se hizo un vacio de sillas alrededor de ellos.
Ya iniciado el concierto, la Eugenia, como ella sola, cantó algunas melodías, justo cuando la brisa hizo presencia y una doña sin recato sacó su mendigo paraguas, hora sí, con esos dos platicadores a un lado y el paraguas que solo me dejaba ver a la León de la cintura para abajo, me conformaba pues cada que bailaba y giraba la Geña, enseñaba sus calzoncitos negros.
Cuando terminó de cantar sus melodías con ese ritmo alegre, jocoso y sexi, la raza pidió que regresara y no tuvo más empacho que cantarse unas cinco más, ya más tarde la Plaza de los Constituyentes se oscureció casi por completo e inicio una escenografía en la pared frontal de la vieja penitenciaria remodelada para el despacho del poder ejecutivo, ahora el palacio del Gobierno pues.
Este evento de la Eugenia León y el del desfile de grupos folclóricos de danza y teatro de Nayarit y de otros estados de la republica, así como de algunos países del mundo, fueron muy concurridos, esto habla pues, de la percepción que tiene la ciudadanía, que puede transitar en lugares públicos, haciendo la vida cotidiana sin ningún riesgo.
Se han coordinado bien los trabajos de seguridad, en otorgarle a la gente de bien la confianza y el bienestar que se merece, esto a pesar de los agoreros del desastre y la villanía, gente de salario mínimo que pulula como zombi en el internet y por estas calles de Nervo y Escutia.
En el transcurso de este año, las personas acaecidas indirectamente en la guerra de los grupos de delincuencia tiene comparación, en la violencia familiar han muerto más personas, han muerto más por pleitos de cantina, por accidentes automovilísticos en estado de ebriedad y de ello nadie lanza cuetes de alegría, ni se disputan la preocupación de estos hechos de muerte que también son lamentables.
En Jalisco y Sinaloa, han asesinado directivos policiacos, ministerios públicos, Jueces, con nuestros vecinos cercanos funcionarios de justicia traen un sequito de guardaespaldas, aquí el Fernando Carbajal y el Oscar Herrera parecen reinas de rancho a todo mundo saludan, todo mundo los conoce, sus celulares son del dominio de mucha gente y sin hacer aspavientos.
A ver cuando viene nuevo la Eugenia León, aunque no traiga calzoncitos negros, que los traiga del color que quiera, eso es lo de menos, solo espero que si se presenta en Tepic, ese día no esté lloviendo, ni me encuentre al mendigo del Víctor Pérez Ruiz y al Carlos Navarro juntos, ya dije..!!