Por Óscar Verdín Camacho
El conflicto entre taxistas amarillos contra los de autos rojos y blancos, afuera de la central camionera de esta ciudad, llegó a los golpes minutos después de las dos de la tarde.
La bronca es producto de la disputa por los pasajeros que arriban a la central de autobuses y que casi en su totalidad controlan los taxistas amarillos. Estos exigían que otros taxis, cualquiera que sea el color, no se detuvieran junto a la central, por el lado donde está el restaurante Pollo Feliz. Rojos y blancos, sin embargo, reclamaban que en esa zona sí podían hacer parada en caso de que llevaran pasajeros a la central.
Así, varios hombres zangoloteaban uno de los coches rojos, estacionado por la calle Preparatoria, pero la acción fue reclamada por choferes rojos, y aunque algunos pedían calma, otros empezaron a lanzar botellas con agua. Las agresiones ya no pararon por espacio de unos dos minutos. Tampoco las mentadas de madre y otras maltratadas.
Decenas de botellas con agua volaban de un lado y otro. Incluso ladrillos. Un taxista fue visto cuando golpeaba a otro en el estómago con un pequeño bat de madera, regularmente usado para verificar el aire en las llantas o como defensa personal.
Luis Fernando Rodríguez, que lideraba la causa de los taxistas rojos y blancos, tuvo que ocultarse en un negocio de esa zona puesto que los proyectiles eran lanzados contra él.
De lado de los taxistas amarillos, el líder era Carlos Saldate Castillón.
La avenida Insurgentes fue cerrada al paso vehicular por cientos de taxis. El impacto se resintió de inmediato en toda esa zona de Tepic. Miles de personas padecieron el problema.
Juan Manuel Ibarra Guillén y Manuel Santana, funcionarios estatales de tránsito, arribaron para buscar un acuerdo con las partes. La central camionera permaneció abierta a la entrada y salida de autobuses.
Más tarde se anunció un acuerdo en el sentido de que los taxis amarillos sean los únicos que puedan subir pasaje en la central y sus costados, pero permitirán que otros taxis, cualquiera el color, hagan parada para bajar pasajeros, aunque no podrán recoger a otros.
La avenida Insurgentes fue abierta al paso vehicular.