Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Parece que el Dr. Manuel Narváez Robles, como que ya le está perdiendo el interés a contender por la presidencia de mi pueblo de banquetas viejas, porque ya no se refiere al terruño de sus amores como hace unos cuatro meses atrás o a la mejor prefiere mantenerse a la expectativa mientras decide aventarse al ruedo o seguirle al siguiente escaño político O esperar con el bueno mejores aires

La presidencia municipal de Santiago, en realidad ahora no es un puesto envidiable, máxime con este tipo Sergio González, que hoy detenta el cargo y que lo está exprimiendo al máximo (aunque ya está más chupado que un limón de pozolería) –tope lo que tope- y aunque trate de aliarse con el primero o el último en tocarle la puerta, (sea del partido que sea) él a todas va con tal de sacar raja de donde se pueda, dejando muy mal parado al partido tricolor.

Uno de los primeros problemas que presenta y que no ha logrado resolver, son los baches en las calles de la ciudad y le vale Otro es el del abandono en que tiene a los campesinos (tuvo que venir Naranjo el perredero, a hacerle al coyote frijolero para más o menos solventar los problemas de unos cuantos sembradores de esta papilonácea, mismos que se encargaron de ensalzarlo como si hubiera llegado el mesías pero así semos en el rancho)

Después se enredó con un frente ciudadano, codo a codo con el más chido para hacerle la caravana y resultar cero a la izquierda porque a las primeras de cambio lo hicieron a un lado

El intríngulis de las huestes sindicales que le están guardando su paquetóte para los días de los aguinaldos juntárselos con los pendientes y darle la sorpresa del año, mientras los villahidalguenses, no lograron nada con sus buenos deseos y sin apoyo le están tirando el arpa al igual que los de los ejidos a los que está dejando solos y su alma eso sí, llenos de agua encharcada, con epidemias de dengue y de conjuntivitis y mientras, que se vengan los impuestos para torearlos y hacer la distribución aquella de que el que parte y recomparte

Los reclamos ya ni se oyen porque están acallados por el grito ensordecedor del Yo Acuso y ya ni en los pasillos de Palacio de Gobierno (acá en la capirucha) se ve a este granuja con cara de lo mismo pero a la décima potencia, como en los primeros días de su (indi) gestión

Y volviendo a mi estimado pariente de lujo, don Manuel Narváez Robles, ahora que en el Congreso ha logrado concitar a los representantes de todos los partidos, sin hacer tanta alharaca y luchando por la reforma y la forma de meterla hasta el tronco, si no se avienta, por la razones antes expuestas, creemos que sería buena decisión pero en caso contrario, debemos hacerle ver que cuenta con nuestro apoyo irrestricto porque Santiago ya merece un verdadero Presidente serio, formal, que conozca y busque la manera de resolver los mismos problemas que han quedado en el tintero de los slogans de campaña los canales de riego, los terrenos de la Feria, los manejos de los centavos, los problemones que enfrentan los campesinos, los tiangueros, los pulpos cerveceros, los pequeños comerciantes y una letanía igual o más larga que la que se estila en los rezos del rosario y que se la capotea el Pipiripao con la eterna cantaleta de no haymarmajaparatodosnomás para mi menda).

No es posible que los propios regidores se sigan haciendo patos mientras cobran un sueldo que no desquitan y ni tan siquiera se paran por la Presidencia nomás en días de pago (un edificio viejo, centenario, que se está cuarteando de nuevo al cumplirse un aniversario más de aquella fecha en que se vino abajo la caseta del reloj y que al parecer no soporta la carga de huevones que no son de Carnaval y que ahí están por gracia de Santa Águeda pero que ellos no tienen la culpa de que el pueblo los mantenga por no hacer nada, ya que ¿si no hay dinero pues qué están haciendo? solamente que Control señores Control de algo tienen qué vivir y chupar, porque ¿de dónde quieren que salga la lana para el pomo o el cartón?... Chí lo sa).