Por: Lic. Javier Durán

Todo sucedió el pasado martes cerca de las 9 de la noche. Como es costumbre abordé la combi de la ruta allende y desde que me subí escuché las carcajadas de unas jovencitas estudiantes. Eso es normal, los adolescentes y jóvenes viven muy felices y que bueno que eso sea así, sin embargo conforme avanzaba la combi me di cuenta de algo que no me gustó y que quiero compartir con ustedes.

Eran 5 jovencitas estudiantes del CETIS 100, fácilmente identificables pues traían el uniforme de la institución educativa, en estado de ebriedad muy avanzado hablando estupideces y con un lenguaje que cualquier cabaretera envidiaría.

Estas estudiantes de preparatoria, que oscilan en los 15 a 17 años de edad mencionaban que se habían emborrachado en un botanero, que unos amigos le habían dado cerveza y tequila con refresco. Una de ellas venia llorando porque su novio, la había dejado y en estos días no la había llamado. Una de sus amigas le decía que para que tenia novio, que lo hiciera como ella que era amante de un agente de transito y que estaba deseosa de irse a vivir con él.

Las mentadas de madres caían a raudales, el estado alcohólico de las chavas era evidente, esto hizo que surgiera en mi mente varias cuestiones:

1.- ¿Dónde están los padres de estas muchachas? Si se supone que las niñas salen a las 2 de la tarde de clases, ¿Cómo le hacen para llegar tan tarde a sus casas, borrachas y hasta ultrajadas por sus novios adultos?

Algunos opinan que es por el trabajo de los padres de familia que han dejado de vigilar la conducta de sus hijos, sin embargo, no creo que exista alguna justificación para que los padres de familia estén al pendiente de lo que hacen sus hijos; donde andan, con quien y a que horas.

2.- ¿Dónde están las autoridades encargadas de vigilar a estos centros botaneros familiares? ¿Por qué permiten que menores de edad y además uniformados, entren a estos establecimientos y se embriaguen sin sufrir ninguna consecuencia?

¿Estarán recibiendo mochada el jefe de fiscales o el encargado de vigilar a este tipo de establecimientos?

3.- ¿Qué ha hecho la institución educativa para redargüir al estudiante y enseñarle que el vino es escarnecedor y la cerveza alborotadora y que cualquiera que la consume, no será sabio?

¿Han puesto en práctica los cursos de desarrollo humano que el DIF Nayarit ha preparado con mucho esfuerzo y dedicación para coadyuvar en el proceso de desarrollo armónico de los jóvenes?

¿Se ha impartido el curso de desarrollo humano con los padres de familia?

Son muchas las explicaciones que podemos dar en torno a este penoso y denigrante asunto de las 5 jovencitas del CETIS 100. Sin embargo, para no satanizar hay que decir que este problema es muy común en municipios como Tecuala, Acaponeta y Bahía de Banderas; por supuesto que también Tepic.

Tanto dinero que ha invertido el gobierno del estado y el DIF Nayarit que preside la señora Sharo Mejía para el desarrollo de los CURSOS DE DESARROLLO HUMANO y el rescate de los valores, para que muchos de los actores sociales (padres de familia, maestros y estudiantes) los tiremos en el cesto de la basura.

Luego, cuando sucede algo malo (violación de una de estas niñas), no faltará quien le quiera echar la culpa al gobierno, cuando los verdaderos responsables son los padres de familia y los mismos jóvenes.

¿Qué esta pasando con nuestras familias nayaritas? ¿Cómo están siendo educados nuestros hijos?

Para terminar esta columna, quiero compartir un pensamiento que leí hace unos meses:

¿Por qué no invitamos los jóvenes a las iglesias? Una comedia de televisión presentó la línea de un canto tema, que se refería a un lugar donde todos saben tu nombre. Sin embargo, ese lugar era un bar, NO UNA IGLESIA. Realmente si descuidamos a nuestros jóvenes, las pandillas los encontrarán; si descuidamos a los adultos, los bares los hallarán; si descuidamos a los ancianos, los tendremos que buscar en la plaza, mirando pasar el tiempo

Gracias por sus sabios comentarios; guillotinakora@yahoo.com.mx

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