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Parece increíble tanta desfachatez y cinismo en una sola persona tal y como lo está demostrando el actual presidente Enrique Peña Nieto en sus promocionales de preámbulo a su sexto informe de gobierno. No puede ser posible que le quiera seguir viendo la cara a millones de mexicanos que en cuanto lo escuchan dándose sus baños de pureza se les revuelve el estómago.

O es un caradura consumado o en verdad está engañado por vivir dentro de su burbuja de cristal y hacer caso a las alabanzas de sus esbirros que le pintan un país maravilloso fuera de toda realidad.

Según Peña Nieto, dos millones de mexicanos salieron de la pobreza extrema, así que ¿a dónde fueron a parar esos dos millones? Porque al contrario de lo que afirma el presidente, durante su sexenio ha aumentado la cantidad de pobres en el país y no reducido, simple y sencillamente porque al no haber empleo es muy difícil que alguien sin dinero para comer en un mismo día y sea un misterio lo que comerá al día siguiente haya salido de la pobreza extrema.

Y a propósito de empleo, se vanagloria Peña Nieto de que en su sexenio se han generado millones de empleo, más que en cualquiera otra administración; sin embargo, al parecer ignora que los empleos que se han perdido han sido más de los que presume, pues tan solo en Pemex se informa de acuerdo a personas enteradas del caso, que con la reforma energética ya van para los dos millones de trabajadores petroleros que se han quedado sin empleo; ¿acaso serán esos dos millones de los que salieron de la pobreza extrema a los que se refiere Enrique Peña? Porque también presume en sus promocionales que gracias a esta reforma energética se han generado 900 mil empleos, pero al igual que los que dice que se crearon, nada informa de los que se han perdido, que son muchos más.

Tiene el cinismo Peña Nieto de decir que hoy México está mejor que hace seis años. Vamos pues, ¿mejor en cuanto a qué? ¿Acaso en criminalidad, ejecutados, desaparecidos, secuestros, sepultados clandestinamente, falta de empleo bien remunerado, desfalcos gubernamentales, impunidad, malversaciones y un largo etcétera de anomalías que aumentaron durante estos últimos seis años?

No es romanticismo, sino realidad pura muy palpable con tan solo darse una vuelta por plazas públicas, jardines, calles y avenidas para comprobar en la mirada de mucha gente la incertidumbre por la que está pasando al ver un futuro no muy halagüeño que digamos.

Es una tristeza bárbara ver y saber que la mayoría de las nuevas generaciones no van a llegar a tener una pensión digna al llegar a la edad requerida al no alcanzar las cotizaciones debidas en el Sector Salud que, también se dice, podría desaparecer. Porque hoy en día aún hay trabajadores que han llegado a la edad de la cesantía y mayoría de edad que están amparados por la ley del IMSS de 1973 en la que se especifica que para obtener su pensión deben de contar con un mínimo de 500 semanas cotizadas ante dicho instituto de Salud; sin embargo, para mucha gente se les hace difícil tener estas 500 semanas por haber perdido su empleo cuando comenzó todo esto de las privatizaciones o que las autoridades del Trabajo se hicieron de la vista gorda ante los abusos patronales cuando daban de baja a trabajadores que ya tenían mucha antigüedad de servicio; y más ahora que se requieren 1250 semanas de cotizaciones a los de la nueva generación de la clase trabajadora, algo casi imposible de conseguir, porque si aún los que deben de tener 500 semanas cotizadas se las ven negras, mucho más se las verán para tener las 1250 que marca la ley del IMSS de 1997.

Y todo debido a que ya en la mayoría de los trabajos no dejan que sus trabajadores generen antigüedad por años de servicio haciéndolos firmar contratos de trabajo por mes y desde luego una carta de renuncia sin fecha para hacerle las cosas más fáciles a los patrones cuando despidan a algún trabajador.

Así que por esta situación de tener que estar firmando contratos mensuales para no generar antigüedad, hace que mucha gente ande saltando de trabajo en trabajo o en el mismo si tiene suerte pero cada mes como de nuevo ingreso y con la posibilidad de no ser asegurado por su patrón o que éste lo dé de baja sin avisar, etcétera. Así que para llegar a alcanzar a cotizar 1250 semanas para algún día lograr la pensión, pues como que está en chino.

Y aun así Peña Nieto tiene la desfachatez de decir que vamos bien y que siga lo bueno. ¿A qué país se estará refiriendo? ¿Al que existe en su mente? Sea pues. Vale.