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30 / Julio / 2020


La salida del ingeniero Javier Jiménez Espriú de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), deja más dudas e incertidumbre ante la opinión pública, debido a que no se ha encontrado una idea clara del porqué de su renuncia, porque en sí, le están quitando una buena carga a la SCT, en el entendido de que el que mucho abarca, poco aprieta.

La SCT tiene a su cargo infinidad de encargos, sobre todo ahora con la construcción del Tren Maya y la rehabilitación del Istmo de Tehuantepec, así como la administración y el buen manejo de caminos, puentes, aeropuertos y ferrocarriles que, a pesar de estar estos últimos concesionados a la Iniciativa Privada, no por eso los puede desatender en cuanto al buen desempeño que tengan las empresas ferroviarias en el país.

Tiene razón el señor Jiménez Espriú, al no estar de acuerdo a que las fuerzas armadas se inmiscuyan en el manejo de aduanas y puertos marítimos, porque no fueron diseñadas para estos casos; sin embargo, si el trabajo principal de la actual administración federal es el combate a la corrupción, y esta, por lo que se ve y se informa, está en prácticamente en todos lados, y si por lo mismo, no se puede erradicar tan fácilmente de las aduanas y aeropuertos, y si las fuerzas federales no dan el ancho en cuanto a combatir la entrada y salida de mercancías prohibidas, pues, entonces no hay de dónde echar mano más que de los militares y la Marina, así se tenga en cuenta que no por ser miembros del Ejército Mexicano o la Marina Armada de México, sus elementos puedan o pudieran estar exentos de ser corrompidos. Tal vez el señor Javier Jiménez Espriú pensó en el caso del general del ejército, don Jesús Gutiérrez Rebollo, ya desaparecido, que cuando fue nombrado como comandante para el combate a las drogas, posteriormente se le denunció por supuestamente haberse coludido con los narcotraficantes a los que tenía que combatir.

Pero como sea, está la pregunta de por qué renunció el ingeniero Jiménez Espriú a la SCT, si se le estaba quitando una carga a sus obligaciones. ¿Sería acaso porque entrevió que era algo inaudito dejar en manos de los militares los puertos y aduanas por no corresponderles y que, por esta medida se fueran a agravar los causantes de inseguridad en caso de que al ser incorruptibles los militares, llegaran estos a un fondo muy oscuro en donde estarían coludidos grandes personajes de la vida pública del país? Pero en este posible caso, ¿en qué le afectaría al ahora exdirector de la SCT que se llegara a destapar una cloaca muy profunda?

Queda claro que le quedaron muchos asuntos por resolver al ingeniero Jiménez Espriú, y que en cierta forma corresponden a la SCT resolver; como por ejemplo la resolución de los jubilados de Mexicana de Aviación que ya tienen varios años sin percibir las prestaciones debidas, así como haber investigado el cómo se dio la concesión de los ferrocarriles a la IP sin que se respetara la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario que, explícitamente señala que al momento de la concesión a la IP, los trabajadores ferroviarios no perderían sus derechos laborales en ninguna forma; y sin embargo, fue lo primero que sucedió al echar a la calle prácticamente al 80 por ciento de la planta laboral y por ende, todos los trabajadores que quedaron fuera de las empresas ferroviarias, vieron perdidos sus derechos tanto al trabajo como a la seguridad social, quedando totalmente desamparados, y con demandas laborales que ya tienen más de 20 años sin ningún viso de resolución.

Pero el caso en sí del motivo de la renuncia de Jiménez Espriú, se da por el motivo de la aparente militarización de puertos y aduanas, por considerarlo un hecho anticonstitucional; pero como quedó dicho líneas arriba: si las autoridades civiles no han podido erradicar ni un ápice de corrupción en esos puertos y aduanas que desde siempre han sido señalados como focos de enorme corrupción, pues qué mejor que sean las fuerzas armadas las que entren al quite, así que si no funcionan, pues quedará en evidencia que son mucho más fuertes los intereses económicos que se manejan ahí, que el bienestar de la Nación.

Desde luego que se deben de manejar enormes intereses de todo tipo en aduanas y puertos, por lo que al parecer es algo muy difícil de erradicar. Y si armas y drogas atraviesan de un lado a otro respectivamente, pues es de suponer que fuerzas muy superiores a todos los mandos actuales están por encima de todo. Así que esperemos y dé resultado la militarización.

Sea pues. Vale.