Por Sergio Mejía Cano

Comentando con algunos camaradas sobre el resurgimiento del sarampión en nuestro país, entre el grupo se alzó una voz diciendo que, en las redes sociales había leído una pregunta: ¿no se les hace extraño que en el sexenio de AMLO surgió la pandemia del covid-19 y ahora, en el de Claudia Sheinbaum Pardo, resurge el sarampión?

Es obvia que, esta pregunta parecería más bien como una teoría de la conspiración; sin embargo, en el sexenio anterior la pandemia el gobierno en turno tuvo que poner especial atención ante este mal que se expandió considerablemente no nada más en nuestro país, sino en otras partes del planeta. Una atención que obligó al gobierno de AMLO a trabajar más debido a que, al igual que en otros países, México no estaba preparado para defenderse contra una pandemia de tal magnitud al no contar con los medios adecuados para enfrentarla, ya que no había vacunas destinadas para la misma, así como los implementos adecuados en los hospitales como ventiladores o respiradores para atender adecuadamente a los pacientes los que, por cierto, aumentaban día con día.

Ahora, en cuanto al sarampión alguna vez se documentó que, en 1996 esta enfermedad endémica había quedado erradicada, lo que se certificó oficialmente por medio de la Organización Panamericana de la Salud, así como la Organización Mundial de la Salud, señalando que la región de las Américas, incluido nuestro país quedaba libre de la trasmisión endémica del sarampión; aunque estos países no quedaban exentos porque quedaba el riesgo por casos importados, lo que posiblemente haya pasado ya en la actualidad, precisamente por haber bajado la vacunación en contra de esta enfermedad al declararse ya erradicada.
Se ha estado informando en varios medios de noticias, así como en portales de internet y las redes sociales que se recomienda vacunarse ahora a personas menores a los 50 años de edad entre otro tipo de personas como mujeres embarazadas, portadores de sida o que padezcan alguna enfermedad del tipo que sea.
¿Por qué personas menores de 50 años de edad? Pues tal vez porque la mayoría de las personas que nacieron a mediados de los años 50 del siglo pasado, así como quienes nacieron hasta antes de la década de los 90 fueron vacunados con aquellas vacunas tradicionales contra la poliomielitis, el sarampión, tos ferina, difteria y tétanos, vacunas que hicieron muy identificables a esa mayoría de mexicanos que, en su infancia las recibieron, personas que quedamos marcadas con una cicatriz en el brazo izquierdo, por lo regular, porque se han visto a adultos mayores que muestran esa característica cicatriz en el brazo derecho.
En la década de los años 70 se instauró la Cartilla Nacional de Vacunación, por lo que los niños de ambos sexos nacidos a partir de 1979 ya contaron con dicha cartilla para así, llevar un monitoreo y control de las vacunas para los menores de cinco años de edad.
Sin embargo, y como casi siembre pasa en México, muchos niños no tuvieron acceso a ser registrados mediante esta cartilla y, desde luego, a recibir cualquier tipo de vacuna, aunque se llegó a informar que el Sistema de Salud salía a las poblaciones más alejadas de las zonas urbanas y rurales para vacunar a la mayor cantidad de niños. Tal vez por esto mismo, ahora esté prendiendo el sarampión en personas de todas las edades por la posibilidad de no haber sido vacunados en su infancia por ciertos motivos y razones muy personales, pues se llegó a decir alguna vez que hubo gente que se negaba a que sus hijos fueran vacunados porque les habían dicho que las vacunas eran para esterilizarlos o infectarlos, pues para todo hay gente.
Recuerdo que personas contemporánea de mis abuelas decían que el sarampión o la rubeola les tenía que pegar a todos los niños y que era mejor, pues si les daba de más grandes de edad era más peligroso y, también se oía aquella frase tan común cuando un adulto parecía inmaduro ante los demás que decían: después de vejez, viruela; también porque precisamente se tenía la idea de que la viruela también nada más les daba a los niños y adolescentes y, que si les daba ya con más edad, era bastante peligroso, incluso hasta mortal, lo mismo que el sarampión.
El problema es que, al parecer y por lo que se ha estado informando a través de infinidad de medios es que el sarampión está expandiéndose considerablemente afectando ya a muchas personas, no nada más infantes, sino de más edad, de ahí que se estén tomando las debidas precauciones en escuelas primarias.
Sea pues. Vale.