• Muy claro y preciso, el Gobernador subrayó que es la guerra del gobierno, y que a la gente no se le tiene que andar arriesgando en una guerra para combatir a narcotraficantes en las calles de las ciudades, de las colonias, o de los ejidos

Tepic.- En el marco de la entrega de escrituras y firma de un convenio para fortalecer el desarrollo del fraccionamiento Revolución —en donde estuvo presente el Presidente Municipal de Tepic, Roberto Sandoval Castañeda—, el Gobernador Ney González Sánchez reiteró ante las familias reunidas que la guerra contra los maleantes, contra el narcotráfico, no es la del pueblo.

Muy claro y preciso, subrayó que es la guerra del gobierno, y que a la gente no se le tiene que andar arriesgando en una guerra para combatir a narcotraficantes en las calles de las ciudades, de las colonias, o de los ejidos; las familias no están obligadas a arriesgar sangre y vida, a pagar sangre y vida, en una guerra que les es ajena, dijo.

Igualmente, ante cientos de personas reunidas, reflexionó en la necesidad de inculcar valores y principios en la familia, para que sea bien encauzada la ambición que todos los seres humanos tenemos, pero en la búsqueda de mejores metas personales y familiares.

Las familias, lo que tienen que hacer, es ayudar haciendo la parte que les toca, atacando al verdadero enemigo, al monstruo: el verdadero enemigo es la adicción a las drogas.

El Gobernador manifestó que mientras sigan cortando cabezas de narcotraficantes a un monstruo que tiene mil cabezas, ¿qué le hacen, si tiene mil cabezas? Hay que atacar, y ahí nos toca a nosotros; no se trata de armas ni rifles ni nada, es de habilidad, de sensibilidad, inteligencia y mano firme.

Y recomendó a los padres de familia no hacer caso a las teorías que dicen que es muy mal padre el que es firme con sus hijos; al contrario, el que es firme con sus hijos, es el que ama a sus hijos, el que demuestra el cariño a sus hijos, el que le dice lo bueno y lo malo; no se trata de la violencia en la casa, se trata de la firmeza en la casa, y explicó su propia formación al lado de sus padres, lo cual le permitió forjar su carácter y futuro, con éxito.

Sugirió dialogar y educar a los hijos, pero estando cerca de su crecimiento y desarrollo para que sean mujeres y hombres de bien en la vida, y no caigan en las tentaciones de las drogas ni del dinero fácil que proporciona el crimen organizado.

Es como ir a la pesca, como cuando el pez muerde el anzuelo: si lo jalan muy fuerte, se reventará y, entonces, hay que saber, hay que tener esa habilidad, como padres de familia; esa es la guerra que le toca a las familias; no estoy de acuerdo en que la guerra contra el crimen organizado sean las familias las que lleven la peor parte; seguiré diciéndolo, estoy seguro que en algún momento habrá alguien que lo escuche, concluyó.