En la conmemoración de los Bicentenarios, el Día de Muertos fue más que una celebración popular con calaveritas elaboradas por manos infantiles, corridos y sones de la huesuda entonados por un mariachi tradicional; altares de muertos dedicados al poeta Alí Chumacero; catrinas y lloronas caminando entre los asistentes al panteón; veladoras encendidas en cada tumba, olor a copal, ofrendas, relatos de aparecidos o de almas en pena.

El Festival de la Vida Eterna organizado por el Gobierno del Estado los días 1 y 2 de noviembre a la entrada del panteón Hidalgo estuvo ambientado por grupos artísticos, animadores y promotores culturales coordinados por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECAN) a través del proyecto cultural 2010 Actividades Artísticas en las Fiestas Patronales y Tradicionales.

Este año el altar de muertos conmemorativo fue dedicado al poeta Alí Chumacero y al hombre de letras Héctor Gamboa, ambos nayaritas nacidos en el norteño municipio de Acaponeta y fallecidos con horas de diferencias el pasado 22 de octubre.

Sergio Eugenio García, director general del Consejo, comentó que participar en la celebración del Día de Muertos significa preservar y transmitir aspectos de la cultura popular y fiestas populares ya que es prioridad del CECAN por ser parte fundamental de la identidad e idiosincrasia de los nayaritas en particular, y de los mexicanos todos.

En el Festival de la Vida Eterna participaron promotores culturales y grupos representativos del CECAN, entre otros: Domingos en el Parque y la Cultura va a la Playa, grupo de zanqueros Saltimbanco, Corinca, ballet infantil de la Escuela de Bellas Artes, la Banda Sinfónica del Gobierno del Estado, el Mariachi Tradicional Cora, grupo de danza Nayar así como artistas independientes.