Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Ney González, está ganando la confianza de sus gobernados a raíz de las obras que en cascada les ha venido dando, correspondiendo a la confianza depositada en él, al emitir sus votos eligiéndolo como gobernador para los seis años de su mandato, estando a unos meses de concluirlo, aunque se dude, con brillantez.
El Gobernador se ha apegado al Plan Estatal de Desarrollo y, en una palabra ha venido cumpliendo con el, conforme a sus estrategias, destacando en algunos rubros más ampliamente que en otros. Las pruebas de lo anterior son los resultados de las encuestas que se han venido desarrollando y en las que demuestran que la ciudadanía vota más a favor que en contra. Parodiando a las que en la semana se hicieron en los EUA a la legislación de la canabis índica.
Pero no hay que olvidar que hay diferencia de opiniones dentro del mismo pueblo, en relación a los resultados que ofrece Ney y a la generalidad de circunstancias que se alcanzan en la opinión pública. Al realizar cada año la serie de giras y audiencias por todo el estado, Ney va inaugurando obras, prometiendo otras y recogiendo agradecimientos y peticiones por todas partes, y a la vez que las agradece (las primeras), va resolviendo la mayoría de solicitudes que recoge a su paso, acompañado de su esposa Sra. Charo Mejía de González. Ambos tratan de quedar bien, en lo que cabe, pero nadie, absolutamente nadie, puede quedar bien con todos.
Vienen los fenómenos meteorológicos y cambian muchas de las cosas, haciendo desatender otras. Llegan algunos primeros ediles con las uñas largas y la ambición desmedida en los municipios, y causan problemas en lugar de resolverlos.
Se logra una zona como la Riviera Nayarit, en la que se atraen grandes capitales que invierten su dinero demostrando confianza en el gobierno del estado y sobran los detractores que fabrican malestar y zozobra, a causa de su envidia e impotencia.
Por otra parte, la situación en el país, no ha dejado de tocar a nuestra entidad en lo relativo a las venganzas del crimen organizado y a la lucha por el poder de éste. Y nuestra sociedad ve amenazada su integridad y su seguridad, porque es una lucha desigual que no ha podido controlarse. El resultado es una desintegración de la paz y el orden en que se venía trabajando, poniendo el ejemplo a nivel nacional.
Los disturbios de los sicarios vienen rebasando el frente que les presenta el gobierno y cada día aumenta la penetración audaz de los imberbes kamikases que tienen en jaque a las policías y a las fuerzas armadas del estado y de la nación. Causando miedo y desconfianza inseguridad.
Ney se ve desobedecido por algunos de sus funcionarios que habían sido defenestrados, se molesta y los llama a la cordura, a la obediencia, los desenmascara y los obliga a seguir sus instrucciones para lograr conservar la confianza de los nayaritas, pero el mal ya está hecho, la corrupción ha penetrado en todos los ámbitos y es una tarea de titanes sostener esa confianza que hasta la fecha se venía conquistando. Ney hace funcionar el lápiz con borrador y corta de tajo a cuatro colaboradores de su equipo, colocando a otros tantos y haciendo valer el ejemplo que esta acción representa.
Para el colmo, se viene la contienda política y entre las huestes de uno y otro partido saltan las muestras de repudio sistemático y vuelan las opiniones negativas por los espacios (cuya baratura y facilidad están al alcance de todos) cibernéticos y aunque los medios brinden la noticia veraz y oportuna, aquellos la tergiversan con mofa y cacayacas borrando todo vestigio de credibilidad a través del escarnio y de la burla.
Tal vez se les pudiera exigir Control señores Control pero la guerra sucia obedece a oscuros intereses partidistas y habrá que cargar con ellos hasta que el voto popular dirima la situación mientras se vienen tiempos de fronda y tendrán que ser capoteados