Por: El Poeta de Cucharas / Gilberto Cervantes Rivera
Lo seguiré diciendo, solo escribiré mi columna cuando valga la pena; ocasión especial este once aniversario de Red Nayarit. A Héctor Acero Carrasco lo conozco desde que la tierra es tierra; comíamos cañas junto con el extinto maestro Arturo Sánchez, cuando el Tecnológico aun tenía memoria histórica. En ocasión de ello, El Perlitas inventó aquel poema: por esta calle derecha/ hay un montón de bagazos/a mi no me hacen pendejo/ aquí comieron caña. Luego, nos hicimos jóvenes, yo en el periodismo desde 1975, Acero se graduó profesionalmente hablando, yo me hice con el tiempo, profesional como técnico en periodismo. Los azares de la vida hacen hombres y mujeres; la profesión de periodista abrazó albañiles, taqueros, poetas, doctores, enfermeros, linotipistas, repartidores de periódicos y revistas, maestros de oratoria, licenciados, profesores, futbolistas, etcétera, etcétera. En vida no los valoramos, pero quien puede negar su lugar a Carlos Bital, fallecido en trágicas circunstancias? .Quien le negará el propio a Jonás Flores Carrillo, a Manuel Narváez Avalos, a Rubén Rivas García, a Alicia Macías Carrillo, a Alejandro Castrejón Pineda, a Antonio Galavíz Fernández, a Héctor Gamboa Quintero, a Norma Carrillo, a Antonio Nieves Rubio, a Alejandro Gutiérrez González, a Antonio Sáizar Quintero, a Juan José Ley Mitre, a Andrés Tarabay, a Edgar Rafael Arellano Ontiveros y entre otros, a Arturo Soriano Lima?. La muerte nos hace buenos, pero en vida vale hacerles justicia y no perseguirlos con perros de presa o condenarlos a desniveles de subsistencia. Seguimos peleando una pensión decorosa para quienes ya cumplimos más de 30 años como periodistas. A Cota le agradó la idea, pero no la tradujo en iniciativa de ley; como trabajadores de la información, esperamos que Ney nos haga justicia. Volviendo al caso de Acero, hay que reconocerle su solidaridad con que trata a los compañeros del gremio; para mí es comprensible en un hombre que comenzó sólo la hermosa aventura de Red Nayarit. Desde luego que no ha podido ni podrá quitar del primer lugar en que se halla, el sitio denominado Taco de Ojo: es el más visto; no ha caído en la tentación de presentar perversidades encarnadas de bajas pasiones; prevalece lo artístico, por eso gusta. Y a pesar de todo lo que ha ganado, no en dinero, por supuesto, Acero continúa siendo el mismo; viste aun la sencillez, el buen humor, lo único que no podemos ocultar son las canas, pero vale la buena presentación: cuando yo tengo lana, también oculto las nieves de enero. Mi amistad con los Acero es de familia; infinidad de veces los visité cuando todos vivían por la Abasolo. Fallecidos sus papás, les perdí la huella a José y Armando, también a sus hermanas. Viví un tiempo en un terreno de josesillo, me acabó de enterar que sufre de una enfermedad, tendré ocasión de visitarlo. Sé que Héctor no está satisfecho con lo que ha logrado, modernizará el tendedero, estoy seguro; me siento orgulloso de haber creído en él desde un principio, cuando su changarro era del mismo dueño, empleado y cuidandero. Hoy la suma se ha multiplicado, los menos de ayer, son los mas que se acumulan. Siento que jamás estará satisfecho con lo que hace, su magna tarea es sorprendernos; Acero no seas malo: ¿Cómo que nos quieres hacer pensar?. Felicidades los 365 días del año, te debo el pastel Palestrazo: y yo que me creía el rey de todo el mundo.