Por Óscar Verdín Camacho
Durante prácticamente 10 meses, el Tribunal de Conciliación y Arbitraje (TCA) ha trabajado sin presidente, función que realiza, por ministerio de ley, el secretario de acuerdos Saúl Macarena Hernández.
Lo anterior ha merecido ya la interposición de por lo menos un recurso que cuestionó la validez de las actuaciones de Macarena Hernández, sin embargo un Juzgado de Distrito dio por buena su firma.
Abogados que litigan juicios laborales reclaman la poca atención del Gobierno del Estado al Tribunal de Conciliación, puesto que desde mediados de diciembre del 2009 no tiene presidente, ya que su último titular, Román Carlos González Momita fue designado magistrado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), donde actualmente es presidente de la Sala Penal.
En el TCA se ventilan más de 500 expedientes laborales, por lo que la falta de presidente afecta a quienes esperarían más rapidez en los juicios.
Además de enfrentar una mayor carga de trabajo, Macarena Hernández se ha convertido en el motor del Tribunal de Conciliación, ya que no es la primera ocasión que queda al frente y, peor aún, sin incentivo extra alguno. Hace años, a raíz de un conflicto laboral con Héctor Montes de Oca Ruiz –ex titular del TCA que ganó un litigio por despido injustificado-, Macarena también cubrió el faltante de presidente por un largo periodo.
Actualmente, el Pleno del TCA está integrado por Dalia Ibarra Delgado, representante de la Sección 49 magisterial; Otilia Plácito Aguilar, por parte del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM); lo mismo que Fernando Alfredo Pérez Arcadia y Luis Alberto Padilla Gradilla, representantes del gobierno estatal; y el citado Macarena Hernández.
El litigio que libran Joel Murgo Huerta y Raúl Fernando Pérez Guzmán por el liderazgo en la organización sindical SITEM, provocó un reclamo del primero de ellos en cuanto a la validez de las actuaciones de Saúl Macarena Hernández, situación que desestimó un juez federal y dio por buena la firma del secretario en funciones de presidente.
Sin embargo, ni esa llamada de alerta provocó reacción en el Gobierno del Estado.
Peor es que, irónicamente, ante la falta de presidente en el Tribunal de Conciliación, la administración estatal se está ahorrando una suma de dinero puesto que Macarena Hernández está cumpliendo ambas funciones por el mismo sueldo.
Una situación similar a lo que ocurre en el TCA ha sucedido, por largo tiempo, en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, donde por lo menos una mesa de trámite ha laborado con un secretario de acuerdos como presidente, e incluso se ha llegado a echar mano de empleados sindicalizados para que firmen como secretarios de acuerdos.