Por: Olegario Zamudio Quezada

Definitivamente herramos de alguna forma, en la estrategia de la lucha contra el narcotráfico, agarrar narco cultivadores, comercializadores, transportadores, no es toda la solución, este menester, está como la cosecha de mujeres, nunca se acaba, debemos voltear nuestra atención en otra modalidad.

Creo que en tal virtud, debemos de darle de alguna manera tregua a estos chicos difíciles, debemos de poner toda nuestra atención ahora también en los consumidores, creo que en ellos si podemos hacer mella.

Vamos por los que la compran, por los que la consumen, los que tenemos a la mano, por los que tenemos en la casa y esos si nos van a obedecer, con la reserva de que si no lo hacen, les ponemos una mendiga desgreñada, ya sea nuestro hijo o nuestra hija.

Ya si esos mendigos muchachos de casa no nos obedecen, entonces no debemos de preocuparnos por los que ni siquiera conocemos, los cuales que por mas consejos que les demos, no nos van a obedecer, de que no la comercialicen.

Finquemos en la realidad, no podemos controlar que vendan droga, no está en nuestras manos, en nuestra posibilidad, eso es asunto del ejército y de las policías y si queremos ayudarles, con nuestro aporte, flaco favor les hacemos, pues no tenemos la pericia ni el perfil profesional para ello.

Mientras ellos heroicamente combaten a la delincuencia organizada, nosotros padres de familia controlemos a los consumidores desorganizados, es decir a nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros familiares, a ver que hacen con su droga los vendedores el día que no haya a quien les consuma.

Tampoco propongo que salgamos por la calle a enmendar a la chavalada, bastaría con que se enmendaran los pasos de los hijos propios, porque aun así, ellos son miembros de un conjunto familiar y al consumir droga, los efectos de esta, son para todo el componente del hogar.

De esta manera también, se hace algo en pro de los valores de la familia, como es posible que no te des cuenta que tu hijo o tu hija que vive en tu casa consume drogas y si te das cuenta que en la otra orilla de la ciudad, vive un malandrín que la vende.

Todos esos chamacos que se andan baleando en la calle, tienen una justificación de estar y existir en Tepic y la justificación son los consumidores, los compradores, nuestros familiares, si ya no queremos más muertes ni más terror, entonces prestémosle atención al cartelito de hijo o de hija que tenemos en casa, esos si los podemos meter en horma.

A ellos les venden droga, ya sea un cartel u otro, pero ellos nuestros chamacos los consumidores, dicho de otra manera, el cartelito que tenemos en casa, nos venden mentiras, deshonra, miedo, preocupación, gastos en medicina y tratamientos nos venden lastima, y en suma nos venden su triste figura.

Ahora pues hagamos algo por el cartelito de consumidores que tenemos en casa, creo que con eso contribuiremos, controlando a nuestro cartel familiar, entonces nuestras calles estarán más seguras y sin terror, nuestros chamacos podrán ir a bailar y nosotros podríamos ir por ellos, disfrutaran de su juventud y nosotros nos sentiremos orgullosos de tenerlos.