Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Tan no se miró bien que se hiciera otro desfile de jinetes a caballo en delante de un futuro candidato, hijo de un dizque profe, que debe su mala fama a tratar de montar potrancas a cambio de plazas en el magisterio, que un carro procedente de Compostela, que traía a la parada una veintena de caballos, tuvo un accidente y resultaron muertos varios equinos, como castigo de Dios, resultando de igual manera, al parecer, el conductor de la tróca.
El caballo nos merece un gran respeto, porque es un animal tan amigo del hombre como el perro, o más que éste. Compañero fiel en las labores del campo como en las cruentas luchas donde se ocupa saberlo montar para disparar arriba de él, a galope, al trote o simplemente al paso o parado, porque a todo se enseña, incluso a no moverse mientras se truena el arma, se florea la reata o a ponerse alerta cuando se realizan las suertes charras o se juega la vida al entablar una pelea a machetazos
Dijo Nervo: Con su escolta de rancheros, diez fornidos guerrilleros y en su cuaco retozón que la rienda mal aplaca, Guadalupe la chinaca, va a buscar a Pantaleón.
El caballo ha acompañado al hombre en las grandes batallas de la Independencia y de la Revolución, o sea que ayudó a conquistar la victoria a los mexicanos que ofrendaron su vida en aras de la libertad y a combatir la dictadura.
El gallardo animal se muestra dócil cuando su dueño le toca la guitarra a su amada y le canta canciones que le lleguen al corazón y parece entender que forma parte de esa otra conquista.
La avenida México de la capital nayarita fue acondicionada en su pavimento para que circulen los carros, no para que por ella desfilen los caballos, por eso resbalan cuando la cruzan. Y eso pasó el día que organizaron el desfile, el piso protestó el paso de los animales y provocó los resbalones que sufrieron. ¡Pobres animales¡ Los niños que tuvieron que presenciar este sufrimiento tardarán muchos años en olvidarlo.
El 20 de Noviembre, día de nuestra gloriosa Revolución, será el próximo sábado, ya fue recorrido en los días de puente obligado, por los maestros (tenía que ser) varios días; y fue domingo para hacer labor de proselitismo a favor de un señor que se ostenta como de alto nivel en la política de nuestro país y que por lo mismo no debió de pisotear esa fecha, auto-festejándose, como hizo el otro ensombrerado, para decidir que faltaran al día siguiente los burócratas a sus labores.
Al caballo le cantó José Alfredo: Cruzó como rayo tierras nayaritas, entre cerros verdes y el azul del cielo (Y finaliza) Iba con la mira de llegar al norte, habiendo salido de Guadalajara.
Cuando vemos a un charro montar un penco y realizar la cala de caballo, se nos enchina el cuero al mirarlo entrar al lienzo a todo galope y pintar las rayas con sus patas traseras en el piso de tierra al frenarlo Igual al admirar a las bellas mujeres montar a sus cuacos a la jineta y formar filigranas en la llamada escaramuza charra O ver a nuestros soldados en el desfile militar montando sus briosos corceles y tocar al mismo tiempo la marcha dragona, marcando el paso con sus armas al hombro
Y Control señores Control También nos emocionamos cuando escuchamos las notas de un corrido como el de: Eran cuatro de a caballo o aquel que canta retrechero: -En el de Juan Charrasqueado- : No tuvo tiempo de montar en su caballo pistola en mano se le echaron de a montón Estoy borracho -les gritaba- y soy buen gallo, cuando una bala atravesó su corazón
El caballo nos merece respeto señores.