Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Ayer por la mañana en la terminal de combis que hacen el servicio a las diferentes zonas del norte y sur de la entidad, tuve la oportunidad de escuchar varias conversaciones entre amigas y amigos de los diferentes poblados nayaritas, y todos coincidieron en confesar que si le tienen miedo a encontrarse de repente involucrados en un enfrentamiento entre sicarios y autoridades, pero la respuesta es en cierta forma tranquila, el clásico: ni modo, yo ya me encomendé a Dios y si me ha de pasar algo pues ya me tocaría

Ni modo de arrejuntarse como los armadillos y esperar que pasen los metralletazos. Que las policías son buenas para salir de monigotes en los desfiles y para acarrear borrachitos, pues para eso siempre han sido gardas. Ya no haya uno de quién cuidarse o cuáles son los buenos y cuáles los malos. Uno de los cuicos, al preguntarle el porqué llegaban tarde al lugar de los hechos, me contestó muy tranquilo que aquellos estaban haciendo su jale –como cualquier otra persona- que ese es su modos vivendi y entre ellos se arreglan, y si de pasabola se cargan algunos inocentes pues es cosa del destino.

Según el destacado periodista Antonio Cerda Ardura, en uno de sus recientes artículos (Urge una policía de calidad, publicado en la revista Siempre!) afirma que el Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, declaró -una circunstancia escalofriante-:

Que en casi la quinta parte del territorio mexicano hay vacío de poder. El funcionario afirmó que en los 2 mil 441 municipios que integran la nación, en 400 no existe policía y que 195 de éstos se encuentran en manos del crimen organizado. A pesar de que Blake no aclaró quién entonces garantiza la paz social y la seguridad pública en las otras 205 jurisdicciones en las que el Estado ha perdido el control, y tampoco estimó cuánto falta para que la delincuencia se apodere del resto de México, sí dijo que la violencia se ha acentuado en algunas regiones, por lo que es necesario concretar el mando único policial (tal y como lo vienen haciendo ahora) que, supuestamente, nos dará hacia finales del sexenio, uniformados fuertes y sólidos.

Por otra parte, Cerda Ardura, cita enalista Juan Velázquez, describe un país sin justicia, en el que el 98 por ciento de los delitos quedan impunes, y asegura que no solo hacen falta policías en México, sino que ese cuerpo debe de ser de primer mundo. Indica, además que contar con una fuerza policiaca eficiente, tomará por lo menos diez años.

Acaba aceptando que nuestro país se ha convertido en la nación más insegura de América Latina y en una de las naciones más peligrosas en el mundo.

No andaba tan errado el Senador Francisco Castellón, al hacer públicas las declaraciones del astronauta que optó por obedecer órdenes del gobierno de los EUA.

Pero aunque todos andamos con el cuc-cus en la trompa, la función debe continuar y la mera verdad, como dicen los paisanos que a diario toman las combis para desplazarse de sus lugares de origen y viceversa Control señores Control hay que ponerse en la fila y en el nombre sea de Dios (Aunque no muy cerquitas ni de pechito).