Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Qué más quisiéramos que los rumores se quedaran en eso precisamente, en información no confirmada que la gente cuenta o comenta; pero la palabra rumor también quiere decir ruido confuso, sordo e insistente.

Un par de mozalbetes, con el pretexto a todas luces mórbido de que se suspendieran las clases en las escuelas, lanzaron el rumor de que se soltarían los sicarios echando bala y granada a diestro y siniestro por toda la ciudad de Tepic.

Las autoridades decidieron montar operativos de guardias de punto y móviles por todos los rumbos de la ciudad con el fin principal, de tranquilizar a la gente, sin descartar obviamente que pudiera darse el remoto caso de que se hiciera realidad el chisme.

Porque, como dijo el periodista Marcos Trujillo, los protagonistas del crimen organizado no van por ahí matando seres humanos sin ton ni son, sus acciones obedecen al cumplimiento de órdenes específicas; (aunque muchas de las veces actúan bajo el efecto de las drogas); tuvimos la oportunidad de realizar rondines por las calles principales de la capital nayarita a bordo de algunas patrullas policíacas y pudimos constatar que se encontraba la ciudadanía, en paz y trabajando Palabras más o palabras menos, pero esto fue lo que comprobó el conductor del programa de RTN que pasa de lunes a viernes a las dos de la tarde por la radio.

Han sido lamentables los asesinatos que se siguen registrando en diversos puntos de la población, en especial los que han acaecido por desgracia, llevándose a seres inocentes que tuvieron la mala fortuna de atravesarse en el camino de las balaceras, pero esto viene sucediendo en toda la nación y ahora se da el caso –aunque no lo deseemos- de estar alcanzando niveles increíbles y que ponen de manifiesto la inseguridad ciudadana. No obstante el empecinamiento de las autoridades de que no debe de cundir el pánico; aquellos sangrientos sucesos continúan y se han convertido en una verdadera alarma social que, quiérase o no, a todos nos pone nerviosos.

Estamos de acuerdo, pero el asunto es que ya la ciudadanía pide –cuando menos- un chaleco de balas para protegerse o que los cuerpos policíacos aprehendan a los delincuentes cuando menos en un 30 por ciento de los casos (que debería ser el cien por ciento).

Dios guarde la hora, en estos tiempos de manifestaciones masivas a las que asisten los simpatizantes de los encaprichados de la política a figurar como los enviados de los dioses Pero Control señores Control los operativos no funcionan como se espera y por ende, la policía tampoco. No basta con declaraciones alegres, se ocupan hechos no buenas razones