Por: Olegario Zamudio Quezada
En días pasados, fue difundida la noticia de la liberación del Derechista Diego Fernández de Ceballos, el mismo que los Misteriosos Desaparecedores tienen secuestrado, aquellos que le sacaron del lomo el chip de localización satelital con unas tijeras, al chip lo insertaron en un corcho y después lo lanzaron al mar de las dudas en la deriva.
Pues el caso es que siempre no, Diego no ha sido liberado, Diego sigue con los misteriosos desaparecedores, sigue allá en su circunstancia humana de frágil, indefenso y desamparado, minimizado a su mínima expresión humana.
Quizás este aun con vida o quizás ni su cuerpo físico exista, causa de la sosa caustica o algún horno crematorio, pero ese quizás mío, así como la nota de la prensa nacional, que con bombo y platillo salió como el sol de primavera, debió de haberse confirmado, pues de un plumazo ese sol de alegría, fue eclipsado con la realidad, Diego sigue sin llegar.
La prensa local no canta mal las rancheras, aquí existe comúnmente la alegre practica de no confirmar la información que se publica, es más, hasta esquelas se han publicado en los periódicos con la alegría y el sarcasmo de quien se sabe divertido.
Creo que el periodismo de fondo, de investigación, ha quedado en la cola de las intenciones de la comunicación y el pretexto más grande es, de que sirve que hagas una investigación si nadie te la publicara, la solución alternativa a esta y otras interrogantes, está en el mundo de la WEB, hasta por mil quinientos pesos al año puedes tener tu propio medio de difusión.
Preguntémonos una cosa en simple, cuantas personas leen una columna en un periódico de papel, yo conozco de un software que puede enviar tu columna a cada uno de tus contactos por individual y si tú nota o columna aun más la sintetizas, la leerán por que la leerán, si aparte la publicas y la dejas en la WEB, lectores ávidos de información, llegaran como abejas a la miel.
Luego entonces qué necesidad de publicitar que el Diego regresó con la barba recortada a su casa de campo, con las marcas de las tijeras en la espalda, que necesidad temeraria de publicarlo sin confirmarlo, solamente por la actitud ansiosa de ganarle a otros el tirón.
Pero bueno, reconfortémonos, la prensa no está llena de hombre periodista perfecto, por lo tanto, no podemos esperar virtud completa, así pues quizás, dijera la viejita lleguemos a diciembre sin la promesa de los misteriosos desaparecedores de regresar al Diego, sano y salvo en noviembre.
Por lo pronto Liliana León Maldonado, novia de Diego Fernández de Cevallos, ahora recién titulada como licenciada en Derecho, asesorada por Jorge Carpizo, quizás melancólica pensando en Diego espere la llegada del novio para ahora diciembre y sus posadas o para la navidad, acaso pida de gracia al cielo, su retorno como regalo el día de reyes.
Pero si a ella le toca dar la noticia, hay que tener un poco de sospecha, hay que cerciorarse de la autenticidad, pues un buen comunicador que se aprecie de serlo, hasta una mentada de madre que le regalen, debe de confirmarla, pues.