Por Miguel Angel Casillas Barajas
Existen ocasiones en que por alguna circunstancia podemos extraviar documentos importantes, que luego no son requeridos para realizar algún trámite, y ¡oh calamidad! Los buscas por todos lados y no los encuentras. Esa situación puede repetirse varias veces en tu vida, por más control que tengas con tus documentos importantes. Como seres humanos que somos existen las probabilidades de cometer algún error y dejar el documento en alguna copiadora olvidado o extraviarlo.
Eso me sucedió aquel día en que me decidí a tomar un curso de Electrónica Digital, me requerían como documento insalvable el certificado de secundaria, el cual no pude encontrar por ningún lado. Después de voltear mi casa de lado a lado sin tener éxito, me dispuse a solicitar alguna reposición, pero en esos tiempos de la era cavernícola era algo así como enviarle una carta a santa Claus, así que me decidí mejor por asesorarme con una amiga maestra para que me orientara al respecto. Para mi fortuna, coincidieron las cosas en que ella trabajaba como maestra en una escuela para trabajadores (la Art. 123) y me ofreció repetir el tercer año, para poder entregarme una acreditación avalada por la SEP.
No tuve más remedio que registrarme y acudir nuevamente al aula de clases para poder recuperar mi certificado de secundaria y así poder continuar con mi carrera como técnico en electrónica digital avanzada y que esta fuera avalada por la SEP. Para ese entonces yo contaba con un sinnúmero de diplomas de mis cursos ante las compañías japonesas fabricantes de equipos electrónicos, mas el propio curso de electrónica básica que obtuve en la Hempill Schools y otros tantos seminarios mas, pero eran simples papeles sin ningún valor, ninguno de estos reconocimientos estaba avalado por la SEP, así que no tenían la validez oficial que yo buscaba afanosamente para que me diera el respaldo ante la sociedad como técnico especialista en Electrónica digital, que era la meta que me proponía alcanzar, y que al haber extraviado mi certificado de secundaria me limitaba rotundamente, así que no había mas remedio que repetir por lo menos el tercer año como me lo proponía mi amiga para salvar ese importante escollo.
Me inscribí y estuve asistiendo regularmente a la escuela por las tardes. Ahí en esa escuela tuve la oportunidad de conocer a varios compañeros que pasaban por el mismo problema que yo, todos eran en lo general personas adultas como de entre 30 a 40 años, señores y señoras casadas, secretarias, empleados bancarios en fin. Aunque también había uno que otro compañero mas joven que nosotros, pero la gran mayoría de los que estábamos ya rebasábamos los 30 años.
De entre estos alumnos destacaba la presencia de Manuel, al que a pulso se ganó el apodo de El Vaselinas por la gran cantidad de esa mezcla pastosa que se ponía en el pelo, que casi todo lo que tocaba lo dejaba impregnado, pero además era del tipo de gentes que se quedaron clavados en los años 60s, usando su rol de pelo como resorte en la frente, chamarra negra, su pantalón Levys Strauss de tubito y sus tenis t superfaro. Pero además, era un tipo medio soberbio y creído que se sentía el carita del grupo sin serlo, y cada que podía, hacía algunas poses estrafalarias al estilo de James Deán (el protagonista de la película Rebelde sin Causa de Hollywood) con su clásico cigarrillo en los labios, que mas bien era adorno porque realmente no fumaba. Total que era todo un espectáculo mirarlo hasta en la manera de sentarse en las sillas y como gesticulaba y se subía el cuello de la chamarra negra continuamente. Manuel era algo así como un actor hollywoodense viviendo el papel de Danny Seco el protagonista principal de la obra vaselina, solo que su actuación era de tiempo completo y en la vida real; y seguramente poco le interesaba el pergamino oficial, sino más bien, había entrado a la escuela en búsqueda de su dulce y encantadora Sandy Tontales la novia del Danny en la historia de la obra musical: Vaselina en fin, era todo un tipazo.
Así paso el tiempo, concluimos el curso y llegó el momento de la realización del acto de clausura, para eso, la directora del plantel nos había visitado en el aula y exhortaba a nuestro grupo a esforzarnos para realizar un acto de clausura de cursos decoroso, ya que se anunciaba que estarían presentes algunas autoridades de la SEP en la entrega de reconocimientos. Nuestra aula, el 3 A estaba considerada como el grupo seleccionado por la dirección que tendría que sacar la casta y el orgullo para poner muy en alto la imagen de la escuela con un acto de clausura que nosotros mismos seriamos los organizadores.
Después de haberse retirado la directora nos pusimos a discutir sobre el tipo de acto que deberíamos de realizar, llovían opiniones trompicadas de los compañeros por todos lados y no se llegaba a ningún acuerdo, yo estaba sentado en la parte de atrás observando en silencio , hasta que por fin después de un largo rato de discusiones y como vi que no se ponían de acuerdo intervine y solo dije: ¡vaselina!, voltearon todos a mirarme y después de un corto silencio, contestaron al unisonó ¿Vaselina? -Si, vaselina recalqué-encaminando mis pasos hacia con ellos Ya tenemos al protagonista principal en Manuel, solo faltaría buscar a la compañera y adaptar la historia para que se desarrolle en el mismo salón de clases y darle vida al personaje de Danny Seco en un pequeño extracto de la obra en la escuela -Concluí-.se miraron unos a otros como estupefactos y dudando un poco. Aproveche ese desconcierto y volví a la carga, es mas, yo estaría dispuesto a investigar y adaptar el guión si Ustedes me lo permiten; y todos Ustedes, serán los actores de esta comedia musical¿que dicen, aceptan? .No hubo mas discusión, se propuso a votación y se aceptó unánimemente llevar a cabo la obra. Desde ese fin de semana sin perdida de tiempo iniciamos los ensayos, que los hacíamos en la explanada de la escuela, y así en quince días hicimos la proeza y la presentamos, obteniendo una gran ovación y el reconocimiento de las autoridades de la SEP por esa adaptación que le hicimos medio cómica a la obra. Al final de cuentas la clausura terminó como un cuento de hadas, Manuel El vaselinas, tuvo una actuación sobresaliente que arrancó los aplausos de los presentes, y de pasadita, cumplió también con su objetivo de encontrar a su adorada Sandy que tan afanosamente buscaba. Ahí en esa obra conoció a Luz maría, una señora soltera de nuestro grupo que ahora es la compañera de su vida.