Por: Óscar Verdín Camacho.- Los alumnos que prestan su servicio social en el laboratorio del Hospital General de Tepic hacen sus tareas escolares, en tanto que el personal químico de base ve pasar las horas con escasa actividad laboral, que casi todos los días consiste en la limpieza de distintos aparatos.

El motivo: no hay reactivos para la realización de muchos estudios de laboratorio que requieren los pacientes del hospital, el más grande de Nayarit que pertenece a la Secretaría de Salud estatal.

Hay enfermeras, personal químico que teje para pasar el rato.

La situación es crítica, como nunca. Desde septiembre pasado, el laboratorio DICIPA suspendió la entrega de reactivos por un adeudo de al menos cinco millones de pesos, según se conoce extraoficialmente.

Como proveedor de reactivos, explicaron distintas fuentes de la Secretaría de Salud consultadas, DICIPA facilita avanzados aparatos de laboratorio que ahora simplemente están parados, pero se les da limpieza todos los días.

Esto es una lástima, es una ofensa para la gente que viene al hospital. Cuando oímos al gobernador Ney González decir que en su sexenio es prioridad la salud, es mentira, porque nosotros aquí vemos la realidad. Nos dicen que a lo mejor hasta enero habrá reactivos para volver a trabajar, pero mientras los estudios de los enfermos tienen que irse a laboratorios particulares y aunque algunos los cubre el Seguro Popular, hay otros gastos que los tienen que hacer los familiares del paciente, explicó uno de los empleados consultados.

Fue añadido que lo anterior ha generado ganancias extras para laboratorios como el KN, ubicado por la calle Francisco I. Madero en la colonia San José, a media cuadra de avenida México, que ha llegado a cobrar 50 pesos al paciente cuando sus técnicos van al hospital a recibir la muestra.

Uno aquí siente impotencia, coraje por como han saqueado a la Secretaría de Salud, es una robadera, nunca en muchísimos años se había visto una cosa así. El año pasado no hubo reactivos como dos semanas, pero ahora la suspensión empezó en septiembre y el laboratorio casi está parado. Uno se pregunta por qué no hay dinero para pagar al laboratorio que proporciona los reactivos, y sí hay para los laboratorios de aquí, en especial KN que se aprovecha de la situación, explicó otra fuente con la condición de guardar el anonimato.

Personal médico indicó por su parte que cuando la gente no puede costear los estudios, de plano se le retiran algunos de estos y sólo se deja lo más indispensable para analizar al paciente.

Afuera del laboratorio del citado hospital hay un anuncio en una cartulina, que dice:

Trabajamos bajo protesta, exigimos material de laboratorio clínico, exigimos uniformes.

Otro anuncio es una súplica:

Favor de donar frascos de vidrio, de Gerber, mayonesa, mermelada

La falta de reactivos ha provocado que desde septiembre no se realicen estudios básicos, por ejemplo de orina y sangre. Un gasómetro, fue explicado, que mide el PH y el dióxido de carbono (CO2) igualmente no está en uso.

La falta de medicina básica continúa en el hospital; en el área de Bacteriología están igual. ¡Este gobierno ha hecho un saqueo!, no puede ser que siendo un gobernador tan joven y un secretario de Salud muy joven también (Omar Reynoso, ya cesado) hayan hecho esto. Aquí nunca había habido una escasez así. Esto ofende, duele. Es más, ni siquiera se ha nombrado a un director del hospital, así tenemos ya un mes.

Hasta ayer, el nuevo secretario de Salud Jorge Sánchez Ibarra no había visitado las instalaciones del laboratorio, aunque seguramente sabe de la catastrófica situación.

Él es un hombre bueno, entregado. Se sacó ‘la rifa del tigre’, opinó un funcionario médico que lo conoce de hace muchos años.

Sánchez Ibarra acudió ayer al Congreso del Estado para entrevistarse con diputados, lo mismo que otros funcionarios estatales, con miras al presupuesto de egresos para el 2011.

Ahí indicó que el Hospital General (o Civil, como él lo llamó) está cargando prácticamente con todo el peso en el estado, si acaso con algún apoyo del hospital de Santiago Ixcuintla.

En octubre pasado, la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud realizó un paro durante casi dos semanas que destapó la corrupción en la dependencia. Extraoficialmente se habló de al menos 52 millones de pesos que fueron mal usados por la administración estatal. Sólo entonces fue cesado Omar Reynozo Gallegos.