Por Óscar Verdín Camacho


El ingreso a la penal de Tepic de reos de alta peligrosidad, presuntamente vinculados a organizaciones del crimen organizado, es un tema en el que el Gobierno del Estado debe estar alerta puesto que se trata de una prisión con mediana seguridad.

La semana pasada llegaron a estar en la penal Venustiano Carranza más de 40 sujetos acusados de delincuencia organizada, en tanto se les daba cabida en la prisión federal El Rincón, catalogado como de alta seguridad.

Un ejemplo del tamaño de la grave irregularidad quedó plasmado cuando el martes 30 de noviembre la Procuraduría General de la República (PGR) divulgó, en un comunicado de prensa, la consignación de cuatro sujetos ante un juez federal, acusados de secuestro y delincuencia organizada. En la casa donde fueron detenidos en Bahía de Banderas, se informó en su oportunidad, se encontraron nueve armas largas, casi tres mil proyectiles de distinto calibre, granadas y 74 cargadores, entre otro armamento.

Y pese a las evidencias sobre su peligrosidad, a los individuos se les recluyó de inicio en la penal de Tepic.

Peor aún es que los reos que enfrentan procesos por delitos federales y están en Tepic, son trasladados frecuentemente a El Rincón, donde se encuentran los juzgados de Distrito que atienden esos casos, lo que representa un peligro extra.

Custodios penitenciarios temen que en algún momento pueda ocurrir una emboscada en la carretera que pretenda liberar algún reo.

Se pronunciaron para que el personal de los juzgados acuda a la penal y ahí recabe las declaraciones correspondientes, pero sin que el detenido sea sacado.

En el mismo sentido, abogados que llevan juicios en El Rincón reclamaron el maltrato que se da a los reos que son llevados de Tepic, puesto que no se permite que sean bajados de los carros sino hasta la hora precisa en que se les citó a una diligencia. Por ello, hay quienes pueden estar tres horas o más dentro de un vehículo, sin que las puertas sean al menos abiertas. Y ello en meses de calor suele ser terrible.