Por: Olegario Zamudio Quezada
Dios sabe que no estoy faltando a mi honor, Dios sabe que fui prudente con sus mensajes y sus designios, Dios sabe que este año trate de evitar toda animadversión con mis semejantes y entre ellos también, el primero de enero el mensaje fue claro, habría muertes muchas muertes en nuestro alrededor, habría hambres, hombres enterrados bajo siete capas de la tierra y otros arrebatándose el alimento de las manos, y pronunciamientos climáticos con entereza.
Mas Dios nuestro señor, también dio las provisiones y la providencia de su manto protector para quienes abrieron sus mentes y creyeron, así, en conjunto y en lo individual, se extendió para todos la solidaridad, hasta donde alcanzó la fe de quien lo otorga y la fe de quien lo recibe.
Se nos dijo, que estarían hombres bajo siete capas de la tierra, pero que si desde allá, imploraban la protección y la bienaventuranza del Creador, sus rezos y sus plegarias serian escuchadas, por eso cuando los mineros de Chile, salieron a tierra, fue también nuestro logro, porque en todo momento, también estuvo nuestra intención y nuestro rezo.
Que habría hambres, que los hermanos entre sí, se arrebatarían los alimentos de las manos, fue aleccionador las vivencias de Haití, la solidaridad internacional dejo entrever el apoyo que no fue suficiente y aun sus padecimientos, hacen un llamado a nuestra solidaridad y nuestra calidez humana.
Que habría muertos de manera extraordinaria, muchos muertos, eso nos dijeron, que moriría nuestro familiar, nuestro vecino, nuestro amigo, que la Hermana Blanca estaría en todo momento y en lugares insospechados, que tendríamos por lo tanto que alejarnos de esos ambientes, que deberíamos de ser cautelosos con la oscuridad.
Que las lluvias serian abundantes hasta el prejuicio, que el frio seria pronunciado, que por ello, deberíamos de ser fraternos con nuestros semejantes y extender la mano hermana y la calidez de nuestras intenciones.
Debemos de cuidarnos, debemos de tratar de ser uno con el Dios Universal, debemos de tener fincadas nuestras intenciones en Él, cualesquiera que sea el concepto que tengamos en nuestras vivencias de Dios, esto será suficiente para tener estabilidad y tener capacidad de compartir nuestro sentimiento y nuestra veneración al creador.
Nunca es tarde para iniciar, nunca es tarde para insistir, nunca es tarde para esforzarnos, nunca es tarde para enfocar nuestra intención en el sentido positivo de la vida, tampoco nunca es tarde para extender nuestra mano fraterna y solidaria, nuestra mano amiga, nunca es tarde para pasar el mensaje, pero sobre todo, nunca es tarde para tener oídos y escuchar.
Seamos gentiles hoy y en este año venidero con nuestros semejantes, aunque hablemos lenguas diferentes, que eso en simple, no sea motivo para perder la entereza en la doctrina de la naturaleza, la doctrina de ser uno mismo con el todo y con todos, no caigamos en la tentación de dudar de nuestra voluntad de ser y de servir.
Por eso, aquí mi plegaria sumada a la de muchos seres humanos: Padre nuestro, que estas en el cielo, en la tierra y en todo lugar, por esencia presencia y potencia, bendito, glorificado y santificado sea tu nombre, que venga aquí y a nosotros tu reino, que se haga aquí tu voluntad, como se hace en el cielo.
Perdona nuestras ofensas, ayúdanos a perdonar a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación de dudar de tu poder infinito y líbranos de todo mal, decirte Señor, que todo esto que te expongo y pido, te lo expongo y pido en armonía con el universo, porque sé que me escuchas y por qué sé que me atiendes, te doy las gracias..!!!. Amén.