Por: Miguel Ángel Labastida /
El Canciller Kissinger

El mundo de las letras, perdió, en menos de 36 horas, a dos grandes a nivel mundial. En la madrugada del viernes 18 de junio, falleció, en las Islas Canarias, España, el multigalardonado escritor portugués, José Saramago, Premio Nóbel de Literatura 1998. Y el sábado 18, el famoso periodista, escritor, retratista, historiador y conferencista de corte internacional, Carlos Monsiváis, dejó de existir, en la ciudad de México. Al momento de su deceso, el reloj marcaba la una de la tarde con 20 minutos.

En uno de mis 120 viajes que hice a la ciudad de México, desde La Paz, Baja California Sur, en donde viví 20 años ( 1988-2008 ), me encontré, sin buscarlo, al famoso personaje. A México viajaba por lo menos 6 veces al año. Cierto día, en que regresaría, salí del Hotel Congreso, ubicado a 30 metros de la ex Cámara de Diputados Federales. Actual Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Donceles y Allende. Entré a desayunar al Restaurant Sanborns de Los Azulejos, que tiene entrada por las Avenidas 5 de Mayo y Madero. Casi a los pies de la Torre Latinoamericana. Una vez fuera del Sanborns, me dirigí, a caminar un poco, a la Alameda Central, allí nada más cruzando el Eje Central Lázaro Cárdenas. Conocido 20 años atrás como San Juan de Letrán. Le di la vuelta completa a la Alameda.

Como el avión salía a las 3 de la tarde a La Paz, con escala en Mazatlán, me senté unos minutos en una de las bancas por la Avenida Juárez. Junto al Hemiciclo a Juárez. Frente al Hotel Bamer. Medito; observo el ir y venir de la gente. Y de los autos. De repente, mi vista observa, a una distancia de por lo menos 120 metros, a una persona e hice un esfuerzo por reconocerlo. En menos de 15 segundos deduzco: es Carlos Monsiváis, me dije. Su figura era inconfundible. Mientras se aproximada a mí, dilucidaba si lo saludaba ó no. Al estar a 20 metros, me levanté y me acerqué, justo al momento que pasaba frente a mí. Don Carlos, le dije. El, amablemente se paró y me saludó afectuosamente, al tiempo que me preguntaba que cómo me llamaba y que de donde era.

Soy Miguel Ángel Dukakis Labastida; periodista e historiador, le dije. Lo de periodista e historiador está muy bien, me dijo. Pero tus apellidos, a pesar de ser, o de sonar medio aristocráticos, que de hecho lo son, subrayó, son los mismos de dos candidatos presidenciales fallidos. Uno de Estados Unidos, Michael Dukakis, y el otro Francisco Labastida Ochoa, me dijo. Algo que por supuesto yo ya lo sabía. Dukakis perdió contra George Bush Padre y Labastida con Fox. Monsiváis, calzaba unos tennis blancos con vivos azules, vestía un simple pantalón de Yute, color beige, camisa blanca y encima un rompevientos color azul cielo, que por su calidad, deduje que lo había comprado en la Lagunilla o La Merced. Me dedicó por lo menos 8 minutos, parados en La Alameda, y por lo menos otros 4 caminando porque íbamos al mismo rumbo. El simplemente andaba caminando y yo me encaminé hacia el Hotel Congreso, a preparar mi maleta para dirigirme al Aeropuerto. Eran, ya, las 10:50 de la mañana.

Curiosamente nos despedimos frente al majestuoso Palacio de Bellas Artes, a donde fue llevado para rendirle un merecido homenaje este domingo 20 de junio antes de incinerarlo. No me extiendo más. No tiene caso. Simplemente con estas líneas quiero hacerle un breve homenaje a este ilustre connacional, que se nos ha ido a los 72 años de edad.

Al momento de su muerte, el autor de estas líneas estaba tomando café en el Café Riviera ( valga la redundancia ) frente a la Catedral de la Señorial e histórica ciudad de Compostela. Inmediatamente tomé la carretera, con la gratísima y exquisita compañía de mi compañera Altagracia, con rumbo al paradisíaco puerto de Rincón de Guayabitos. Allí nos encontramos con unos 30 compañeros periodistas de APROCON, acompañados varios de ellos de sus respectivas esposas. Allí llegó el alcalde de Compostela, licenciado Héctor López Santiago, su distinguida esposa Gloria, la licenciada Gloria Elizabeth Núñez Sánchez, Tesorera del Municipio, y Gloria Elizabeth Flores de Villanueva, ( puras Glorias ) de la Asociación de Hoteles y Moteles del Municipio, quienes festejaron en grande a los comunicadores.

Descanse en Paz, Don Carlos Monsiváis.

(periodista, Historiador y Analista de

Política Nacional e Internacional)

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