Por: José Ma. Narváez Ramírez.
El Sol del Pacífico hace seis lustros, publicaba en Mazatlán, Sinaloa, una columna política titulada Carrusel escrita por un joven periodista nayarita de nombre José Ramón Narváez García, (que se firmaba Abusadín) de brillante trayectoria en el gremio de las letras sinaloenses, en el que se había ganado a pulso un promisorio futuro al lado de connotadas plumas de fama en aquel solar vecino.
Sus notas veraces e incisivas, eran leídas ávidamente por los lectores de aquel periódico hermano, que las publicaba íntegras, sin recortes, gracias al respeto y la estimación que le dispensaban los dirigentes periodísticos, entre ellos el extraordinario director Alfredo Arnold Morales, a José Ramón, por su calidad informativa.
Y en aquel tiempo, cuando la columna Carrusel había logrado alcanzar la cima de la comunicación diaria en aquel órgano informativo, y cuando José Ramón regresaba de un viaje a la capital de la República que había hecho con el objeto de entablar una relación tendiente a celebrar un contrato de compra con una empresa editorial para obtener todo lo relativo a maquinaria para dar a luz su propia empresa periodística, auspiciada por un prominente hombre de empresas sinaloenses, y mientras fungía como Director de Comunicación Social del Ayuntamiento porteño, una traicionera pancreatitis, fulminante, se lo llevó a la tumba.
El sepelio de aquél periodista fue de altos vuelos, difícilmente se puede hablar ahora de otro que se le equipare en asistencia popular y oficial, las coronas y ramos de flores que enarbolaba el numeroso séquito, formaban una larga valla que por las calles –desde la Catedral mazatleca- circulaba el largo contingente a paso lento, encabezado por el Gobernador del Estado, don Antonio Toledo Corro, hasta el Panteón Municipal.
La familia, inconsolable, recibía las más sentidas muestras de pésame y de acompañamiento en el intenso dolor. El periodismo regional, guardó luto.
Ramón, era un muchacho muy inteligente, nació (–como quien dice- con olfato periodístico) sencillo y noble como pocos, destacaba en los deportes que practicaba junto con los jóvenes de la empresa. En el béisbol era catcher, en el futbol (rápido y de cancha) hacía de centro delantero y en la lid sindical, fue Secretario General. En los brindis, también era el número uno y como amigo no tenía empacho en quitarse la camisa como hijo, esposo y padre, digno y especial.
Hoy, al celebrarse el 15 del presente mes, los primeros 25 años de aquel triste suceso, nos ponemos de pie y levantamos nuestra voz y nuestra copa en honor de aquel buen amigo, del que llevamos en la mente y corazón su gran ejemplo y su maravilloso recuerdo.
Control señores Control Descanse en paz, un destacado periodista y admirable ser humano.