Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Antes de que el año nuevo se convierta en bebé destetado y pase al biberón, sería muy bueno llenarnos de optimismo, que en este tiempo de reflexión y de esperanza, parece inundar los hogares nayaritas haciéndolos desbordar en nuevos deseos de volver a vivir aquellos sueños de dicha, amor y paz que en un ambiente de orden y trabajo disfrutábamos y que ahí han estado siempre, pero que una bola de individuos acuciados por la ambición desmedida, protegidos por la corrupción oficial, impide vivirla a plenitud.

Vamos a prepararnos con amplitud para ya no ser víctimas del engaño y la falacia de los entes que se dicen escogidos del pueblo pero que aún no son programados oficialmente y van por ahí repartiendo migajas y papelitos de colores con el fin de obtener el voto popular, no siendo otra cosa que la ambición (de la mayoría) de ocupar un escaño para seguir medrando a su favor muy orondos y lirondos.

Algunos le hacen al enojado contra el actual gobierno y todo lo tachan de erróneo y falso, -que ellos son los únicos que sabrán dirigir a su pueblo hacia el éxito y que no cobijarán en su seno a los rateros de siempre-.

Mientras, las protestas contra el gobierno de Calderón Hinojosa siguen en ascendente tenor, por las declaraciones tan falsas como tortillas de comal: infladas -como sapos- que demuestran que el PAN seguirá siendo un mal partido que nunca podrá dirigir a nuestro país por el sendero de la democracia y de la verdad política, y que tiene razón otro ente que le compitió a Felipe y que lo situó con categoría en presidente espurio y eso es que militaba en el PRD, hoy transformado en un nido de delincuentes con fuero.

Desgraciadamente hoy las huestes del PRI se han caracterizado por la ausencia de compañerismo y se azuzan unos contra otros, pero ojala y al final del camino de ascenso se unan y demuestren que la unidad siempre será el distintivo tricolor, aunque algunos se dispersen por causa de envidias y rencores propias de individuos que no merecen pertenecer al partido.

Porque se supone que la disciplina es la característica del PRI, y aquel que no lo demuestre, simple y llanamente no merece estar en la jugada, al igual que los que tienen en la mira seguir robando al pueblo y tapándose con la cobija de redentores Aunque parece que engañan a Juan Pueblo, éste no se traga la píldora.

Control señores Control Ya no está el horno para bollos, se acabaron las horneadas de pobres fanáticos en la verborrea politiquera y batos adormilados con saliva que se doblan ante cualquier taco de promesas Será mucha el hambre pero no la necesidad.